miércoles, 10 de agosto de 2016

Conseguir una estabilidad económica trabajando como traductor

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La cuestión de si se puede o no "vivir bien" de la traducción está muy manida y las respuestas de los profesionales suelen ser tan generales como la propia pregunta. Para mí, la clave no es si se puede "vivir bien" (¿qué es vivir bien? ¿Ganar mucho dinero? ¿Lo justo pero haciendo lo que te gusta?), sino si es posible alcanzar una estabilidad económica ofreciendo nuestros servicios lingüísticos.

Un profesor de la carrera nos dijo que hay dos tipos de personas: los que soportan la incertidumbre y los que no, es decir, los que algún día trabajarán como autónomos y los que no. Personalmente diría que, si la estabilidad económica de los autónomos ya es difícil de conseguir, la de un traductor lo es más aún porque la mayor parte de las veces cobramos por palabra, con lo que nuestras facturas pueden estar compuestas de larguísimas columnas de importes "ridículos" que acaban sumando la cantidad con la que pagaremos las facturas.

Cuando empecé hace un año a trabajar como autónoma tenía la idea preconcebida de que para poder "sobrevivir" me vería obligada a traducir tropecientas palabras al día, estar siempre agobiadísima, desvelada y trabajando a deshora. Al menos esa es la percepción que tenía de la profesión en ese momento a raíz de charlas, conversaciones y congresos varios, si bien por entonces estaba rodeada de profesionales que me daban la esperanza de que se podía vivir de otra forma. Pronto descubrí que hay vida más allá de la traducción por palabra. Sí, somos traductores, pero no solo eso. También somos lingüistas y, por tanto, grandes conocedores de la lengua. Como tales, estamos capacitados para ejercer trabajos no tan conocidos (y que nos corresponde a nosotros encontrar) que trascienden la traducción. Y muchos de esos trabajos se pagan por horas. Algo que, para mí, es un gran paso hacia la estabilidad. Aunque es una práctica poco extendida en España, afortunadamente muchos de nuestros clientes son extranjeros y tienen otra forma de trabajar/mentalidad. 

Pero ¿cómo encontrar ese tipo de trabajos? ¿A qué me refiero exactamente? Hablo de esos empleos que nuestros profesores no sabían ni que existían y de los cuales no nos informaron. De esos trabajos que descubrimos porque un amigo de un amigo nos lo cuenta. De esos trabajos que nos planteamos de repente al encontrar una oferta que nos sorprende. Para encontrar este tipo de empleos debemos replantear nuestra estrategia a la hora de buscar trabajo o, mejor dicho, a la hora de ofrecer nuestros servicios. Dedicar más tiempo a este tipo de búsqueda que a la de portales donde "se busca traductor para un proyecto de 300 palabras". Para mí, la clave es LinkedIn, porque ahí están los encargados de contratar para esas empresas que quizá aún ni conocemos. ¿Mis consejos?

  • Ampliar nuestros horizontes y analizar qué capacidades tenemos y no estamos explotando (a menudo, pensando que no hay trabajos "de eso". Lo hay. Existen trabajos insospechados y nuestro perfil profesional como lingüistas tiene mucho donde "rascar". Investiga qué se demanda, qué trabajos puedes desempeñar más allá de la traducción. Salta de perfil en perfil. Date ideas. Abre la mente. Prueba. Intenta. Contacta.
  • Cambiar nuestra mentalidad. El objetivo debe ser llamar la atención de las empresas o cazatalentos que hasta ahora habían pasado de largo por nuestro perfil porque ofrecíamos lo mismo que otros miles de traductores (pistas: palabras clave, replanteamiento del CV, recomendaciones...). Dice aquí Steve Cadigan, ex vicepresidente de LinkedIn, que "los mejores talentos suelen ser pasivos en la búsqueda de empleo".
  • Dejar de buscar ofertas de trabajo y empezar a contactar con los recruiters y con los encargados de recursos humanos. Sigue a las empresas. Añade a tus círculos a los cazatalentos.
Obviamente, seguir estos consejos no implica conseguir una estabilidad económica, pero sí puede contribuir a un cambio de mentalidad que nos ayude a dar con clientes o empresas en las que no habríamos reparado de otra forma. El objetivo es redirigir nuestros esfuerzos para intentar alcanzar el objetivo de, en este caso, cobrar por hora. Cobrando por hora te planificas mejor y controlas mejor tu disponibilidad. Este tipo de trabajos no abundan; la idea es conseguir un empleo de algunas horas a la semana que nos proporcione una base mientras seguimos trabajando como traductores. Merece la pena invertir un poco más de esfuerzo en esa búsqueda a cambio de una economía personal sin tantas marejadas.

jueves, 28 de julio de 2016

El humor y la traducción de "Aterriza como puedas" (Airplane!)

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Que levante la mano el que no estaba viendo una película tranquilamente en versión original (todo lo tranquilamente que un traductor puede hacer algo así) cuando, de repente, escucha alguna frase, broma o juego de palabras que hace que sus ojos se abran como platos pensando en cómo se habrá traducido en la versión doblada.

Para mí, "Aterriza como puedas" (Airplane!) es una de esas películas. Ya la había visto muchas veces cuando era pequeña, pero volver a verla actualmente me ha dejado muchos momentos "me-lo-apunto-y-luego-lo-miro".

El título de la película suele aparecer en esas interminables listas de "títulos de películas mal traducidos" (también llamado "no me entero ni a la de tres de que no es el traductor sino el departamento de marketing el que decide el título", como expliqué en mi entrada "El papel del traductor en la elección del título de una película"). Como curiosidad, así se tradujo en otros países: (Fuente: IMDB)

Argentina¿Y dónde está el piloto?
AustraliaFlying High
Belgium (Flemish title)Is er een piloot in het vliegtuig?
Belgium (French title)Y a-t-il un pilote dans l'avion?
Bulgaria (Bulgarian title)Има ли пилот в самолета?
BrazilApertem os Cintos... O Piloto Sumiu
Canada (English title)Airplane!
Canada (French title)Y a-t-il un pilote dans l'avion?
Chile¿Y dónde está el piloto?
Colombia¿Y dónde está el piloto?
Czechoslovakia (Czech title)Pripoutejte se, prosim!
Czech RepublicPripoutejte se, prosím!
GermanyDie unglaubliche Reise in einem verrückten Flugzeug
DenmarkHøjt at flyve
SpainAterriza como puedas
Spain¡Aterriza como puedas!
FinlandHei me lennetään!
Finland (video title)Hei, me lennetään
Finland (TV title)Hei, me lennetään!
Finland (Swedish title)Titta vi flyger!
FranceY a-t-il un pilote dans l'avion?
UKAirplane!
UK (alternative title)Flying High!
Greece (transliterated ISO-LATIN-1 title)Mia apithani... apithani ptisi
Greece (DVD title)Mia treli apithani ptisi
GreeceΜια απίθανη... απίθανη πτήση
HungaryAirplane!
Ireland (English title)Airplane!
Iran (Persian title)Havapaima!
ItalyL'aereo più pazzo del mondo
Japan (English title)Flying High!
JapanFuraingu Hai
LatviaLidmasina
Mexico¿Y dónde está el piloto?
Netherlands (informal literal title)Flying High
NorwayHjelp vi flyr
New Zealand (English title)Flying High!
Peru¿Y dónde está el piloto?
Philippines (English title)Flying High!
PolandCzy leci z nami pilot?
PortugalO Aeroplano
RomaniaAeroplan
SerbiaIma li pilota u avionu
SwedenTitta vi flyger
SloveniaAli je pilot v letalu?
Soviet Union (Russian title) (transliterated ISO-LATIN-1 title)Aeroplan
Soviet Union (Russian title)Аэроплан
USA (working title)Kentucky Fried Airplane
Venezuela¿Y dónde está el piloto?
West GermanyDie unglaubliche Reise in einem verrückten Flugzeug
South Africa (English title)Flying High!

Ahora ya sí, entro en materia. ¿Sabíais que en 2005 el American Film Institute incluyó una de las citas de esta película en el puesto 79 de entre las 100 mejores citas de la historia del cine? De hecho, aunque "Aterriza como puedas" es de 1980, sigue estando presente entre los cinéfilos (y traductores), como demuestra la reciente publicación en Cinemanía de su artículo "Lost in translation: Los mayores desafíos de la traducción", donde hablaban de la cita de la que os hablo a continuación:

Diálogo original (minuto 1:00 de este vídeo):
- Rumack: Can you fly this plane, and land it?
- Ted Striker: Surely you can't be serious.
- Rumack: I am serious... and don't call me Shirley.
Fuente
- Rumack: ¿Puede pilotar este avión y aterrizarlo?
- Ted Striker: Eso no me lo dirá en serio.
-Rumack: Muy en serio. Si quiere, se lo repito.
Sí, se perdió toda la gracia, pero por suerte el traductor tuvo toda la película para lucirse y poner en marcha el mecanismo de compensación.

El segundo momento del que voy a hablar es el "momento Jive", cuando una pasajera blanca y mayor (la actriz Barbara Billingsley) habla en esta jerga típica de los músicos de jazz estadounidenses negros con dos pasajeros a los que nadie más entiende. Según cuenta ella misma años después en esta entrevista, la escena le cambió la vida. Por su parte, los guionistas y los dos actores negros que hablaban en Jive, cuentan su experiencia en este vídeo (muy bueno). Si queréis profundizar más sobre esta escena, en Open Culture la trataron a fondo en este artículo de 2014.

Fuente
Diálogo original (minuto 00:58 de este vídeo):
- Randy: Can I get you something?
- Second Jive Dude: 'S'mofo butter layin' me to da' BONE! Jackin' me up... tight me!
- Randy: I'm sorry, I don't understand.
- First Jive Dude: Cutty say 'e can't HANG!
- Jive Lady: Oh, stewardess! I speak jive.
- Randy: Oh, good.
- Jive Lady: He said that he's in great pain and he wants to know if you can help him.
- Randy: All right. Would you tell him to just relax and I'll be back as soon as I can with some medicine?
- Jive Lady: [to the Second Jive Dude] Jus' hang loose, blood. She gonna catch ya up on da rebound on da med side.
- Second Jive Dude: What it is, big mama? My mama no raise no dummies. I dug her rap!
- Jive Lady: Cut me some slack, Jack! Chump don' want no help, chump don't GET da help!
- First Jive Dude: Say 'e can't hang, say seven up!
- Jive Lady: Jive-ass dude don't got no brains anyhow! Shiiiiit.
Diálogo traducido* (minuto 00:38 de este vídeo)
- Jive 1: Lo que me habéis endiña pa’ papear me roe las tripas. La madre que los...
- Lo siento, no acabo de entender...
- Jive 2: Es la trucha que nos han largao.
- Barbara Billingsley: Azafata, yo les entiendo. (...) Dice que les duele el estómago, seguramente por lo que ha comido.
- Por favor, quédese aquí con él, yo volveré en seguida con algunas medicinas.
- Barbara Billingsley: Ahora la azafata le traerá una medicina que le calmará el dolor.
- Jive 1: ¿El dolor? Me parte el espinazo, me he puesto a parir, maldita sea, comprendes, ¿carroza?
- Barbara Billingsley: ¡Un poco de paciencia!
- Jive 1 y Jive 2: (Hablan a la vez)
- Barbara Billingsley: Los chulos y los pasotas no me molan, que os den morcilla.

* Como curiosidad, según cuenta este usuario del foro de Eldoblaje.com, y otras fuentes consultadas, Telecinco emitió una versión con una banda sonora diferente a la original donde la escena del jive no se tradujo. TVE, por su parte, sigue emitiendo la primera versión que compró (donde la escena del jive se tradujo). Los VHS que se vendieron tenían la versión de Telecinco.

Esta película da para varias entradas, y de hecho no descarto que ya algún otro traductor haya hablado de esta película en su blog, pero he querido destacar en el mío lo que más me removió en el asiento a mí de todo lo que vi. Si tenéis ganas de investigar más, aquí os dejo las 25 citas más divertidas de la película según The Telegraph.

jueves, 23 de junio de 2016

La falta de decoro de algunas agencias de traducción


El tiempo es oro. Eso lo sabemos todos, y más los traductores autónomos. Sin embargo, no todo el mundo parece darse cuenta de esta verdad universal. De hecho, los que parecen desconocerla son precisamente quienes más necesitamos que la conozcan: las agencias.

Que toda agencia tiene derecho a realizar una criba de traductores para elegir con quién se queda está claro. Que tienen derecho a hacernos una prueba de traducción de unos pocos cientos de palabras (tipo 300), también. Que tiene derecho a tardar en contestar unos días ante la avalancha de currículums que recibe cuando publica una oferta, también. Sin embargo, como en todo, no todo son derechos, sino también deberes. Vaya por delante que al escribir esta entrada no tengo a ninguna agencia concreta en mente, pero sí a muchas en general.

Últimamente me estoy dando cuenta de la cantidad de horas que nos pasamos los traductores buscando clientes. "Buscando clientes" entendido como el proceso completo que más adelante detallaré. Es cierto que no recibir respuesta es habitual, pero una tendencia que estoy observando cada vez más es otra: la agencia no tiene problema en intercambiar contigo cuantos mensajes hagan falta hasta el momento de realizar la prueba de traducción que exigen.



Una vez reciben esa prueba a la que los traductores le hemos dedicado muchísimo tiempo y esfuerzo (en proporción a las palabras que son), sus mensajes se espacian o incluso desaparecen por completo. Incluso si está aprobada. Personalmente, me ocurre que he aprobado el 90 % de las pruebas que he hecho y, tras informarme del resultado e incluso felicitarme, no he vuelto a saber de la mayoría. Esto me parece, cuando menos, una falta de respeto hacia el profesional. No estamos hablando de alguien que quiere ponerse a prueba y enfrentarse a retos de los que disfrutaríamos muchísimo como estudiantes. Se trata de traductores profesionales que sacrificamos tiempo de trabajo (o de ocio; en cualquier caso, de nuestra vida) para seguir los pasos del proceso que conlleva el intento (¡solo el intento, a menudo!) de conseguir nuevos clientes:

  1. Buscar ofertas de proyectos.
  2. Redactar el famoso "correo personalizado". ("No envíes un correo estándar para cualquier oferta; adécualo a cada cliente") y adecuar tu currículum a la oferta, en su caso.
  3. (Si responden) Intercambiar correos hasta que te envían la prueba o el contrato de confidencialidad.
  4. Si lo hay, leer, firmar y enviar el contrato de confidencialidad.
  5. Hacer la prueba empleando todas las fuentes posibles, toda la documentación que se te ocurre y dando lo mejor de ti. Si hay tiempo, incluso puede que el traductor la deje reposar para echarle un último vistazo al día siguiente.
Solamente estos cinco pasos ya nos pueden haber llevado de dos a tres horas. Si tenemos en cuenta que la "búsqueda de clientes" debe ser constante, la cantidad de tiempo que dedicamos a ello puede alcanzar cifras escalofriantes. Y en algunas agencias (aprendí la lección nada más darme de autónoma: una y no más Santo Tomás) incluso te obligan a realizar un training no pagado de varias horas (¡y días!) para después no volver a saber de ellas.

Lo siguiente es el tema tarifas. Muchas agencias tienen la regla de negociar las tarifas solo si pasas la prueba (para corregirla se pueden tirar desde una semana hasta dos meses, aunque ellos te exigen tenerla en 24-48 horas, por mi experiencia). Por tanto, en este paso se produce el intercambio de correos (que suele ser corto) en el que tú indicas tu tarifa y pueden pasar dos cosas:

A) La agencia dice que la acepta pero que solo te llegarán encargos con ese presupuesto (muy pocos)

B) La agencia dice que es demasiado alta y te ofrece X. 



Es decir, que en cualquiera de los dos casos el traductor sale perdiendo (a no ser que te envíen un volumen de trabajo importante a partir de ese momento o más adelante), puesto que o no te llegarán encargos por tener una tarifa demasiado elevada o habrás tenido que rebajar tu tarifa. En un número reducido de casos la cosa sale como debería y el proceso sigue su curso natural: pasas la prueba, te aceptan la tarifa o la negociáis en términos justos y a partir de entonces recibes encargos suyos.

Esta entrada es, por tanto, una especie de "llamamiento" a las agencias. Sé que no son pocas las que leen los blogs de traducción aunque, obviamente, no comenten, así que recibir o no respuestas concretamente en esta entrada es lo de menos para mí. Ojalá que sirva para que vean el proceso de "gestión de proyectos" desde el punto de vista del traductor.

Está claro que aprobar una prueba no implica automáticamente recibir un flujo de trabajo constante a partir de ese momento, pero una cosa es no enviar trabajo y otra no volver a saber de la agencia después de pasar una prueba currada. En los últimos meses lo que relato en esta entrada me ha ocurrido cerca de 10 veces y me consta que a algunos de mis compañeros de profesión también. Lo que está claro es que el respeto al profesional debe primar por encima de todo y, con estas actitudes, no lo hace.

*Huelga decir que existen agencias que realmente tratan al traductor como se merece (como un profesional) y que ojalá todas fueran como ellas, pero en esta ocasión me centro en las que menos valorados nos hacen sentir.

miércoles, 8 de junio de 2016

Mi trayectoria profesional desde que me gradué hace 3 años

Graduación en la Universidad de Salamanca (2013)
Parece increíble, pero ya han pasado tres años desde que me gradué. Las palabras vuelan y los escritos permanecen, así que he querido escribir esta entrada en mi blog para dejar constancia de lo que he conseguido hasta ahora con el único fin de tomar un poco de perspectiva y valorar la imagen completa. Muchos me seguís desde que era estudiante y quizá os interese cómo ha ido evolucionando mi trayectoria profesional en estos últimos tiempos.

Cuando me gradué aquel 8 de junio de 2013, ya estaba apalabrado que apenas tres semanas después comenzaría a trabajar como traductora en plantilla en Madrid. Algunos lo achacaron a la suerte y algunos incluso tuvieron la desfachatez de asumir que se debía a los "contactos". Nada más lejos de la realidad: en el SELM de 2012, que se celebró en noviembre en Sevilla, conocí personalmente y charlé con el que después acabaría siendo mi jefe y con quien, a raíz de aquel encuentro, contacté en primavera de 2013 en busca de una oportunidad en su empresa. Para mi alegría, pasé la prueba de traducción con nota y allí pasé ni más ni menos que dos años.

Dos años es mucho tiempo, así que, ni corta ni perezosa, en 2014 decidí compaginar el trabajo con volver a estudiar para prepararme por mi cuenta el Proficiency. Aprovechaba los largos ratos en Cercanías y me ponía al llegar a casa de trabajar. En un par de meses me presenté y... ¡aprobé! La verdad es que por momentos pensé en dejarlo porque sentía que estaba dando palos de ciego y me iba a dar algo de no desconectar, pero me alegro de haber seguido adelante. No solo por haber obtenido el título, sino por demostrarme a mí misma que podía conseguir mi objetivo.


En aquel momento llevaba tiempo planteándome hacer un máster y me llamaba mucho la atención la traducción audiovisual, así que, después de descartar la idea de cursar uno sobre marketing digital, me inscribí en el Máster en Traducción Audiovisual del ISTRAD, en la modalidad de dos años para que fuera más fácil compaginarlo con el trabajo. Tengo que decir que gracias a su flexibilidad he logrado sacarlo adelante y estoy a solo un par de entregas de acabarlo.



Un tiempo después hablé con mi mejor amiga y me dijo que estaba haciendo un curso de Didáctica del Español como Lengua Extranjera y me animé a hacer la versión online yo también, así que tras una formación de 225 horas (9 créditos ECTS) y un notable, conseguí este título de la Fundación Comillas.


En julio de 2015, después de dos intensos años en plantilla y tras haber superado estas metas, quise dar el salto como autónoma. Gracias a no haber esperado al momento de irme para mover mi CV, el choque no fue tan brutal. Conseguí encargos grandes al poco de empezar con empresas que aún siguen contando conmigo.

Un par de meses después, ya había traducido varias decenas de miles de palabras relacionadas con lo que más me gusta: el marketing. Además, comencé a trabajar en un proyecto en el que sigo actualmente gracias a la recomendación de una compañera traductora. Poco después, me di de alta para poder facturar todo lo acumulado.

Después llegaron los encargos de moda de lujo, las pruebas de traducción, las entrevistas y más encargos. Creé mi web y... ¡aquí estoy! Con bastante trabajo por ahora y con ganas de más también en lo educativo. A ver en qué desemboca este gusanillo...

A todo esto hay que sumar que he seguido activa en el blog y gracias a ello ya roza las 740.000 visitas desde su creación en 2012. Echando la vista atrás me parece increíble lo que he conseguido en "tan poco tiempo" y quería compartirlo con vosotros.

¡Hasta pronto!


jueves, 19 de mayo de 2016

Preguntas en una entrevista de trabajo (y consejos para responderlas)

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Al principio creía que ser traductor implicaba un contacto casi exclusivo por correo electrónico y que no haría falta hacer entrevistas. Sin embargo, pronto me di cuenta de que también podemos optar a puestos que van más allá de traducir y en ellos sí es habitual tener que enfrentarse a alguna. Por eso he decidido escribir una entrada sobre las preguntas más frecuentes, consejos para cada una, respuestas que debes evitar y, en algunos casos, sugerencias de respuesta. Soy consciente de que Internet está repleto de información al respecto, pero en mi blog no he tratado el tema y me gustaría abordarlo desde mi punto de vista. Las preguntas que yo voy a tratar son las que considero más habituales:

  1. Háblame de ti
  2. ¿Cuáles son tus puntos fuertes?
  3. ¿Cuáles son tus puntos débiles?
  4. ¿Cómo te ves en cinco años?/ ¿Cuáles son tus objetivos a largo plazo?
  5. ¿Qué sabes de nuestra empresa?
  6. ¿Qué tal trabajas bajo presión?

1. Háblame de ti

En esta pregunta tienes que ir al grano y no olvidar que, aunque suene frío, no les importa tu vida. Lo que quieren es iniciar una conversación contigo cediéndote la palabra para ver cómo te desenvuelves, cómo te explicas, cómo manejas los nervios, etc. Esta será la primera impresión, así que:
  • Cuida tus formas (no son tus amigos, ojo con el colegueo).
  • Mide tus palabras (no cuentes cosas irrelevantes).
  • Ve al grano y resume tus estudios, ciudad de origen y experiencia laboral (sin entrar en detalles; ya han visto tu CV [aquí encontrarás mis entradas sobre los currículums] y les ha gustado).

2. ¿Cuáles son tus puntos fuertes?

En esta pregunta lo que quieren ver es cómo hablas de ti mismo y cómo de positivo eres respecto a tus habilidades. Aquí la clave es ser sincero, porque de nada sirve vender la moto si, en el caso de que te contraten, se dan cuenta de que mentiste. Para esta pregunta:
  • Sé modesto (te piden una fortaleza, no te crezcas).
  • Sé sincero (si no eres puntual, no digas que lo eres por quedar bien; sencillamente, no lo digas).
  • Busca puntos fuertes aplicados al trabajo en cuestión (si es de gestión, di que te organizas bien [si es cierto]; si es técnico, di que eres proactivo y aprendes nuevos procesos rápido [si es cierto], etc.).

3. ¿Cuáles son tus puntos débiles?

En esta pregunta quieren saber qué consideras tú que es "tu peor parte" y cómo lo expresas. No es momento de tirar piedras contra tu propio tejado y admitir cabizbajo que ______. La clave está en darle la vuelta a la pregunta y subrayar algo positivo que, llevado al extremo, pueda ser negativo (perfeccionismo, puntualidad, etc.). Para ello:
  • No digas cosas como "me agobio rápido" o "a veces tardo en entender". Palabras como tardar, agobiarse, rendirse, enfadarse, etc., están prohibidas en esta parte de la entrevista.
  • No digas que no tienes puntos débiles porque, además de que no es cierto, da la sensación de que vas de listo.

4. ¿Cómo te ves en cinco años?

En esta pregunta quieren saber el nivel de compromiso que estás dispuesto a adquirir. Como en la primera pregunta, no les importa si te ves en el Caribe nadando entre billetes. En esta pregunta:
  • Explica en qué puesto te ves (si la entrevista es para PM junior, quizá te veas teniendo un cargo de responsabilidad dentro de la empresa porque has dado razones para que te asciendan).
  • No te pases, es decir, no les digas algo tipo "Por supuesto, en vuestra empresa, es donde me gustaría pasar el resto de mi vida porque es fantástica, blabla".

5. ¿Qué sabes de nuestra empresa?

En esta pregunta quieren saber que no le has dado a "Enviar currículum" a esta empresa sin saber qué busca, qué objetivos tiene, cuáles son sus prioridades, etc. Quieren saber que realmente hay un interés por tu parte en trabajar por y para ellos. No memorices la definición que han escrito en su página web y se la sueltes como un lorito; sencillamente, mantén una breve conversación donde dejes caer datos que demuestren que, efectivamente, sabes con quién estás hablando.

6. ¿Qué tal trabajas bajo presión?


Ojo con esta pregunta. A todos, en menor o mayor medida, nos agobian ciertas situaciones. Eso ya lo saben, así que no vayas por ahí. Si no tienes problema en manejar el estrés, sé natural y explícalo sencillamente. Si sí lo tienes, maquíllalo (sin mentir) de forma que no juegue en tu contra. En esta pregunta:
  • No digas algo tipo "Uf, fatal, me bloqueo y no sé seguir", pero tampoco digas "Genial, mi trabajo es perfecto de cualquier forma". ¡Mesura!
  • Habla de experiencias pasadas (laborales, idealmente) donde te viste en una situación de estrés y comenta cómo lograste superarla. Eso es un aprendizaje, así que enfoca tu respuesta de esa forma: ya tienes experiencia en este tipo de situaciones y las manejas cada vez con más naturalidad.

Estas son las preguntas estrella de toda entrevista. Como veis, he intentado no decir qué es "lo que hay que decir" porque depende de cada persona y yo misma aprendo con cada nueva entrevista que hago. A todas las respuestas hay que sumarles tanto una sonrisa (natural) como seriedad cuando toque. Como se suele decir, hay que ser natural.

Ah, y valórate. El concepto en España de que el entrevistado es el afortunado es erróneo. Para empezar, porque ninguna de las dos partes está por encima de la otra, pero sobre todo porque tú vas a ofrecer un servicio que la empresa va a explotar. Punto. Debido a la crisis económica en nuestro país hemos empezado a sentirnos "agradecidos" por que nos seleccionen para una entrevista. No buscas amigos, no buscas solo dinero (o no deberías), no buscas dónde caerte muerto. Buscas un puesto de trabajo que te ayude a ascender en tu carrera profesional, esa que llevas años labrándote y en la que has volcado tus esfuerzos (y tu cartera). Eres un profesional (o estás en vías de serlo) y como tal debes presentarte con la cabeza bien alta a las entrevistas. Y ojo, que incluso si te seleccionan, tú tienes la última palabra. Quizá no te interesen las condiciones o la descripción del puesto no es lo que esperabas y prefieras seguir buscando. Al igual que no es cliente todo lo que reluce, no es trabajo toda entrevista que se hace.

Al final de la entrevista suelen preguntar si tienes alguna duda. Lo de preguntar por el salario, las vacaciones y demás temas debéis sopesarlo vosotros. Si sabéis (porque os habéis informado) que esa empresa tiene varias rondas de selección, no toquéis temas espinosos a la primera de cambio porque parecerá que solo os interesa el puesto por las condiciones. Si no sabéis si habrá una segunda criba, podéis preguntarlo y, en función de la respuesta, decidir si es o no pertinente sacar esas cuestiones en esa primera toma de contacto

Me despido hasta la próxima entrada.
¡Suerte!


jueves, 12 de mayo de 2016

Cómics y traducción: Entrevista a Ana Oncina (Croqueta y Empanadilla)


De un tiempo a esta parte ha surgido un boom de ilustradoras que, para mi delicia, está llenando estanterías enteras en las librerías. Ellas saben reflejar con humor situaciones cotidianas de la mujer moderna, desde el terreno amoroso (Cooltoreta o Los capullos no regalan flores, de Raquel Córcoles) hasta las montañas rusas que vivimos (Diario de una volátil, de Agustina Guerrero) o un sencillo fin de semana en familia (Let's Pacheco! de Laura Pacheco).

Por eso, en esta entrada he querido entrevistar a una de estas autoras, Ana Oncina (Alicante, 1989), que en Croqueta y Empanadilla (Ediciones La Cúpula), una novela gráfica que ya tiene segunda parte, aborda el día a día de una pareja (la propia Ana y su novio), representados en forma de croqueta y de empanadilla. He querido hacerle unas preguntas sobre el mundo del cómic en relación con el campo de la traducción y saber cómo se ven ciertos aspectos desde "el otro lado", desde el punto de vista de un autor ajeno a nuestro gremio. ¡Ana ha ganado con su obra el premio popular a la mejor obra publicada en el 2014 en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona! 

Como dato, uno de sus cómics favoritos es Asterios Polyp, un cómic que David Mazzucchelli tardó diez años en terminar y que ha conseguido numerosos premios. ¡Dentro de unas semanas podréis leer en Traducir&Co una entrevista a la traductora de esta obra! Sin más dilación, aquí va la entrevista a Ana Oncina:


Entrevista a Ana Oncina


Muchos aficionados al cine adoramos el doblaje, pero pensamos que no hay nada como la versión original. Tú que conoces a fondo el sector de cómic desde el manga hasta Asterios Polyp, ¿crees que se pierde ese je ne se quoi al traducir el original?

A mí las películas y las series me gusta verlas en versión original. Sin embargo, en el cómic no me ocurre lo mismo. Si la traducción es buena prefiero leerlo en español porque seguramente me enteraré mejor.
Versión francesa. Ediciones Marabout.

¿Lees cómics en su idioma original?

Tengo tebeos en versión original de aquellos ejemplares que no están publicados en España, o de aquellos cuya edición original me parece más cuidada o porque la traducción es una patata. Pero para mí la VO no es un requisito indispensable.

¿Destacarías alguna diferencia respecto a leerlos en español?

Por lógica, tenemos expresiones diferentes en unas lenguas y otras. A mí, personalmente, si la traducción es buena y se adapta al lenguaje que utiliza el autor, me parece perfecto. 

¿Alguna vez has notado que estabas leyendo una traducción?
Muchas veces, la verdad, tanto expresiones que no se suelen utilizar aquí como malas traducciones. Ahora mismo no sabría decir un ejemplo concreto, pero es bastante común.

Versión italiana. Ediciones bao.


Traducir el texto de las viñetas de un cómic no es suficiente para un traductor si no consigue, al mismo tiempo, transmitir un mensaje a la lengua y cultura meta. ¿Crees que tus personajes Croqueta y Empanadilla son “traducibles" a otra cultura?

El libro Croqueta y Empanadilla está traducido al francés y al italiano (Panzerotta y Croccheto). Considero que son unos personajes muy universales porque, aunque yo hice este libro pensando en algo muy personal, mucha gente se ha visto reflejada en ellos, lo que me hace pensar que realmente todos somos muy parecidos a la hora de estar en pareja.

¿En lugar de una croqueta y una empanadilla, qué dos alimentos propondrías, por ejemplo, para el público inglés?

Yo pensaba que una croqueta y una empanadilla eran productos muy españoles, pero ¡qué va! Tanto en Francia como en Italia se han mantenido los personajes sin ningún problema y, según tengo entendido, en Inglaterra también existirían tal cual. Si tuviese que cambiarlos para Inglaterra igual serían "Fish & Chips" o algo así.

¿Y si tuvieras que ilustrar el trabajo de un traductor?
Conozco a un traductor de japonés y coreano. Debe ser un trabajo duro intentando ser lo más preciso posible transmitiendo lo mismo que ha querido hacer el autor original.

Si os ha gustado, por aquí os dejo algunas de las entrevistas que Ana ha concedido en otras webs:
¡Muchas gracias, Ana!


sábado, 23 de abril de 2016

"Léeme TV", primer programa de divulgación literaria para TV online

Ayer en la Noche de los Libros
Qué mejor que el Día del Libro para hablaros de Léeme TV, el primer programa de divulgación literaria para TV online. Su ideadora, Irene Rodrigo, nos habla del proyecto en esta entrevista.

Irene estudió periodismo y arte dramático en Valencia, una combinación que a mediados de 2015 Irene dio como fruto TeComunicas, su web de formación para comunicadores eficaces a través de la PNL y el autoconocimiento. En las mismas fechas, y junto a Nacho Vergara (dirección artística, ilustración), nació Léeme, un programa cuyos doce episodios (uno al mes) abordan un libro desde una perspectiva desenfadada, cercana y relacionada con la vida cotidiana de las personas: sus problemas, sus experiencias y sus emociones. En el último programa, por ejemplo, el equipo se trasladó a París para hablar de Rayuela. El objetivo es que, tras ver el programa (que es muy dinámico, fresco y ameno), el espectador quiera abrir el libro y sumergirse en el mundo infinito de la lectura.

Sin más dilación, aquí va la entrevista:

P: Léeme es el primer programa de tv online sobre divulgación literaria para el fomento de la lectura. ¿Qué te permite el formato vídeo que no te habría permitido la redacción de un blog?

R: La idea de acercar la lectura a personas que no leen mucho haciéndolo a través de más lectura (un blog) no me parecía muy convincente, porque alguien que no se siente atraído por la literatura no va a querer leer sobre libros. Así que, mezclando ideas e influencias y, sobre todo, dejando madurar la idea, Léeme nació casi de manera natural. Primero pensé en un podcast, pero luego tuve que rendirme a la evidencia y es que ese formato no es muy popular en España… Además, el vídeo es lo que más van a consumir las personas en Internet a partir de ahora y desarrollar una idea en este formato me parecía innovador y muy atractivo.

P: En la web de Léeme TV se indica que el proyecto constará de doce capítulos y... ¡ya vais por la mitad! ¿Por qué doce? ¿Cómo se han elegido los títulos que se abordan?

Pensamos que 12 era un número bastante redondo, porque además abarca justo un año (aunque finalmente será más, porque en verano vamos a hacer parón para descansar un poco). Los títulos fueron escogidos al principio de los principios y siguieron un criterio básicamente de gustos… Tratamos de mezclar nacionalidades, temáticas, niveles de dificultad en la lectura… Pero, posiblemente, si volviéramos a hacer una selección, sería diferente, aunque no por ello mejor.

Ilustración Tristano muere N.º1 (Nacho Vergara)


P: En el diario de lecturas de Léeme hablas de cómo los libros que mencionas se pueden relacionar con la vida de quien lo lea. ¿Crees que, si no se establece un paralelismo entre la historia narrada y la vida del lector, quizá este no se sentiría tan atraído?

Para mí hay una diferencia muy grande entre “informar” y “divulgar”. Cuando informas, hablas de una realidad presuponiendo que quien te escucha ya tiene un contexto, un interés y un nivel de conocimientos similares a los tuyos. Das por supuestas muchas partes del discurso y por eso puedes utilizar un lenguaje más técnico y especializado, sin ejemplos ni paralelismos.

Cuando divulgas, sin embargo, admites la posibilidad de que no todo el mundo comparta tu contexto, tu interés ni tu conocimiento: no es cuestión de tener más o menos de todo eso, sino de que el contexto, los intereses y los conocimientos sean distintos. Así que, para hacerte entender por el máximo número posible de personas, tienes que flexibilizar y contar lo que quieres contar en un lenguaje que todos compartan, desde un contexto lo más amplio posible y estableciendo esas relaciones entre la materia que vas a divulgar y realidades de la vida cotidiana que nos incumban a todos. Para mí, de hecho, divulgar es traducir cualquier materia aparentemente compleja al lenguaje de la vida cotidiana.

P: Los amantes de la música dicen que “ya no se compone como en los viejos tiempos”: ¿crees que ya no se escribe como antes?

R: La verdad es que no leo mucha literatura contemporánea, entendida como literatura publicada en los últimos 10 años, por ejemplo. Intento hacerlo y de vez en cuando sí que me animo con títulos relativamente nuevos, pero acabo volviendo a los clásicos. Siempre pienso que hay tanto por leer… Es imposible saber por dónde empezar y por dónde continuar.

Falta tiempo para leer todo lo bueno que hay en este mundo, pero creo que hay escritores actuales muy interesantes, aunque mi criterio no es de especialista ni de crítica. Puedo coger un libro y saber si me gusta o no con dos o tres páginas que lea de él, y sin embargo no sabría decirte por qué me gusta o por qué no me gusta. Puedo intuirlo y darte alguna razón aproximada, pero soy incapaz de analizarlo a un nivel especializado.



P: ¿Qué opinas de eso de “ahora cualquiera escribe un libro” y qué te despierta?
R: Pienso que debe de haber muchos buenos autores moviéndose muchísimo para publicar buenas obras, pero siendo sistemáticamente ignorados por representantes y editoriales. Como en todo, me da la sensación de que, lamentablemente, lo que ahora vende es lo espectacular, lo morboso y lo facilón. Siempre me he preguntado qué es mejor, si que la gente no lea o que lea libros como ésos. Todavía no sé qué pensar, la verdad. Por otra parte, actualmente todo el mundo puede escribir un libro y autopublicarlo con muy poca inversión, tanto en digital como en papel. Esto permite que muchos buenos autores se den a conocer y creen lazos muy estrechos con su público, que es a la vez su comunidad de mecenazgo.

Creo que el reto que se presenta ahora mismo es el de saber separar el grano de la paja. Estamos sobreinformados y sobreexpuestos a productos y opciones, y a veces es complicado saber dónde está la calidad. Por eso creo que ya no se nos debería enseñar a memorizar, sino a discernir y a seleccionar información.

P: ¿Qué sientes al leer traducciones de obras? ¿Crees que “se pierde algo” al traducirlas? ¿Prefieres, si puedes, leerlas en el idioma original?

R: Nunca he tenido una sensación de “falta” ante una traducción literaria, a no ser que esta fuera mala o anticuada. He leído varios libros en su idioma original, aunque no acostumbro a leer en otras lenguas que no sean las que domino perfectamente (castellano y catalán). Suelo hacerlo cuando estoy en viajes largos en el extranjero y compro libros por el camino. Luego vuelvo con el propósito de mantener lecturas en lengua original, pero la inercia acaba llevándome a leer en mis lenguas maternas. Pero siempre que leo en otros idiomas en los que ha sido escrito el libro en cuestión, pienso que es una gozada y que debería hacerlo más.

P: ¿Alguna vez has dejado de leer un libro por encontrarte con una mala traducción/alguna vez un libro “te ha sonado” a traducción? 

R: Tengo la mala costumbre de acabar todos los libros que empiezo, aunque no me gusten o no esté encontrando adecuada la traducción. Así que no he abandonado libros por estar mal traducidos, lo que quiere decir que he sufrido de principio a fin traducciones horribles.

Recuerdo, por ejemplo, la traducción de Un mundo feliz, de Aldous Huxley, un libro que tenía muchísimas ganas de leer. Hace un par de años me encontré una edición ridículamente barata en una librería y nada más empezarla entendí la razón del precio. Me lo leí de cabo a rabo y no entendí absolutamente nada (y no exagero). Como si no lo hubiera leído, vaya. No te podría contar de qué va. Poco después me regalaron El viejo y el mar, de Ernest Hemingway, de la misma editorial, y temblé nada más verlo. Efectivamente, estaba también mal traducido, aunque se entendía mejor que Un mundo feliz. Y hace menos aún me regalaron Demian, de Herman Hesse, de esa misma editorial… y lo tengo sin abrir porque creo que sé lo que me voy a encontrar dentro.

P: ¿Has emprendido (o vas a emprender) más proyectos relacionados con tu afición por la lectura?

R: De momento estamos con Léeme a tope y el programa crece más cada día y alcanza cada vez a más personas. Surgen propuestas y proyectos relacionados con la divulgación literaria, pero todo se andará. Ahora toca disfrutar del proceso y dar lo mejor de nosotros mismos en Léeme para seguir acercando el mundo de la literatura a todo aquel que nos abra sus puertas.

¡Gracias, Irene!

domingo, 17 de abril de 2016

¡No es cliente todo lo que reluce!

Masterball: Atrapa a todos los clientes con un índice de fallos 0.
Antes de hacerme autónoma leía muchísimas entradas de blogs y comentarios en foros sobre los famosos "peanuts" (tarifas bajas) que muchas agencias y clientes pagan. Cuando por fin me di de alta el año pasado, pronto me hice con dos clientes de primera que pagan bien, a tiempo y que me trataban como una profesional. Ahora, uno de esos proyectos ha acabado y ha llegado el momento de la famosa búsqueda de clientes.

No obstante, yo ya llevaba meses "oteando" las ofertas, los métodos, las temáticas, los requisitos, etc. Y, si veía alguna que me interesara, enviaba mi solicitud. Si no, no. Como se suele decir (¿fue Xosé, creo?), "Los clientes hay que buscarlos con la barriga llena", es decir, NO esperes a que termine un proyecto para buscar otros clientes. El proceso es tan largo como el de la burocracia española y, aunque tengas miedo a que se te solapen los proyectos en caso de que te acepten los presupuestos, eso casi nunca ocurre.

Anécdota: Yo al principio enviaba una tímida solicitud para un proyecto y esperaba hasta que me contestaran para enviar otra, "no fuera a ser que me dijeran que sí, empezara mañana y yo hubiera enviado otra solicitud a otro cliente que también me dijera que sí y fuera para empezar a traducir pasado mañana". Cuentos chinos. Novatadas, vamos.

Cada vez recibo más correos preguntándome cómo conseguir vivir siendo traductor autónomo (normalmente me cuentan que los pagos son ridículos y así no se puede vivir) y por eso voy a escribir una reflexión a la que remitiré cuando me manden mensajes de ese tipo. Quizá dentro de un tiempo cambie de estrategia, opinión o punto de vista, pero a día de hoy yo veo las cosas así:

Si entras en una página (ProZ, suele ser) en busca de proyectos y clientes nuevos y envías un presupuesto X a una oferta, hay quien adopta la siguiente estrategia: piensa que las posibilidades de que le elijan aumentarán si baja "un poquito" su tarifa estándar. Sobre todo cuando tenemos la famosa opción de ver cuánta gente ha enviado ya su presupuesto:

Ejemplo de oferta en ProZ (desde ayer, 281 presupuestos)

67 de esos presupuestos son para EN > ES

ERROR. Si "bajas un poquito tu tarifa" para que te elijan, pueden pasar varias cosas:

  • En el "mejor" de los casos (lo que tú esperas que pase), contactarán contigo y, si apruebas la prueba de traducción, tendrás un nuevo cliente con una tarifa más baja de la que cobras normalmente (pero, eh, ¡que tienes nuevo cliente...!).
  • Quizá contacten contigo, pero te digan algo tipo "I am afraid your rate is too high for our budget, would you be willing to provide us with your best rate?". En ese caso, hay quien todavía, con tal de no perder la ¿oportunidad? estará dispuesto a bajar más. Si pasas la prueba, tendrás un cliente que te paga aún menos de una tarifa ya de por sí rebajada. Yuju.
  • No contactan contigo y te frustras: ¿quizá te has equivocado de estrategia y la próxima vez tengas que bajarla más? ¿Será eso? ¿O quizá deberías plantearte que no todo lo que se propone como potencial cliente es merecedor de tu esfuerzo y tiempo?

Conseguir clientes no es un concurso, no tienes que "hacerte con todos" a lo Pokémon. No tienes por qué enviar tu CV a todo lo que se mueve para poder decir que "estás buscando clientes". Decidir NO proponerte para un proyecto también forma parte de la búsqueda (seria) de clientes. Significa que has sopesado varios factores y no te sale a cuenta:
  • ¿Me merece la pena el tiempo que voy a tener que dedicar a rellenar los campos que me piden o enviar un correo de presentación personalizado y acorde a las necesidades del cliente... si no me van a pagar tanto como yo quiero?
  • ¿Me merece la pena el tiempo que, en caso de que contesten, voy a tener que invertir en hacer la prueba que me manden... si no me pagan tanto como yo quiero?
  • El tiempo que dedico a eso (2 o 3 horas, pongamos), ¿no lo podría dedicar en buscar otros clientes mejores... que me paguen lo que yo quiero?
Nótese que en los tres puntos hablo del TIEMPO. El tiempo es la clave, el tiempo es oro. Si nos pusiéramos a cronometrar cuánto pasamos enviando CV, retocando cartas de presentación, documentándonos para pruebas y demás, nos daríamos cuenta de que supone buena parte de nuestra jornada (a menudo, encima, ese tiempo está fuera de nuestras "horas de trabajo"). Eres un profesional. Si dedicas tus horas a algo, que por lo menos sea a algo que lo merezca (con tarifa, temática, etc.). No es oro todo lo que reluce; ni tiene por qué ser tu cliente todo el que publica una oferta.



Siguiendo con el ejemplo anterior, y ya hablando en números:
  • Si este nuevo cliente te paga, pongamos, 0,03 € por palabra (después de rebajar la rebaja...) y te manda un volumen de, pongamos, 1500 palabras al día, estarás ganando 45 euros al día. Eso al mes serían unos 990 euros (réstale todo lo que hay que restarle, ya tú sabeh). Puede incluso que encima sea una temática que no te gusta. No es lo mismo 1500 palabras de marketing que de textos sobre ingeniería. El dinero no lo es todo; es tu trabajo, tienes que sentirte cómodo
  • Como no estás del todo contento (¿quizá te arrepientes de haberte dejado llevar por el "¡Mío, mío!"?), sigues mirando más ofertas y un día aparece una de una temática que te encanta y decides enviar tu presupuesto (esta vez, tu tarifa estándar, pongamos 0,07 €). Para tu sorpresa, te lo aceptan (y te preguntas si has estado haciendo el tonto con tu estrategia de bajar la tarifa por si acaso) y pasas la prueba. ¡Yuju!
  • Cuando te preguntan por disponibilidad, te das cuenta de que, para tener vida, solo puedes aceptar 1500 palabras (lo que te sale a 2310 € al mes haciendo la misma cuenta de antes) y como te da reparo quedar mal con el cliente inicial (quizá lleves poco tiempo, quizá te hayas comprometido a aceptar X trabajo durante X tiempo, etc.), acabas trabajando la mitad de lo que podrías, cobrando menos y a semidisgusto.
Parece una tontería, pero aquello de no querer quedar mal es muy importante, al menos para mí. Si acabo de involucrarme en un proyecto y he aceptado recibir X proyectos, quizá no sea capaz de echarme atrás ("¿y si el otro cliente me falla? Ya no podré volver a este. ¿Y si habla mal de mí? ¿Y si...?"). Aaaaay. Si hubieras esperado y no te hubieras lanzado a la primera oferta que aparece (sin tener en cuenta nada más que el hecho de tener un resplandeciente Cliente nuevo), ahora no te verías en la disyuntiva de quedar mal con unos para aceptar el trabajo de otros, no habrías pasado el mal trago de tener que bajar tu tarifa por tu inseguridad... En definitiva, si te lo puedes permitir en términos de tiempo y dinero (si no, está claro, esta entrada no es aplicable), ten un poco de paciencia y haz el experimento de SOLO enviar presupuesto o CV a quien tú consideres que es una buena oportunidad.