domingo, 23 de agosto de 2015

Consejos para el CV del traductor sin experiencia

A raíz de un comentario que me dejó un usuario en la entrada El currículum del recién licenciado hace unos meses, he decidido escribir sobre algunas "estrategias" básicas pero útiles para diferenciarnos cuando tenemos poca experiencia laboral. ¿Quién no se ha planteado esto en algún momento? 


Adaptar el CV al destinatario:

No me refiero a personalizarlo y evitar empezar diciendo "A quien corresponda" o "Dear Sir or Madam" (recomiendo la entrada "7 errores al enviar tu CV por email" de Mejora tu CV), sino a adaptar la versión del currículum dependiendo de a dónde lo mandemos. Hay quien tiene un solo modelo y ese es el que envía a todos lados (empresa de traducción, una academia de inglés, supermercado...) argumentando que su experiencia no varía en función del destinatario. Sin embargo, siempre se pueden destacar unos aspectos sobre otros (de hecho, ya puestos, podemos hasta personalizar incluso nuestro CV de Infojobs), y en eso es en lo que me voy a centrar:

Aquí van algunas ideas:
  • Tener varias versiones del currículum y nombrarlas adecuadamente:"CV_NombreApellido_traductora", "CV_NombreApellido_profesora", etc. De esta forma, nosotros sabremos de un vistazo cuál es la versión del currículum que es y el destinatario sabrá rápidamente qué es, quién lo ha enviado y qué perfil tiene. Si queréis saber más sobre este tema os recomiendo leer la entrada El nombre del archivo de tu CV importa de Sabina Serrano.
  • Incluir datos pertinentes en cada versión:
    • Si enviamos el CV a una empresa de traducción (versión "CV_nombre_traductor"), incluiremos aspectos como:
      • Herramientas de TAO: las hay gratuitas y podemos alcanzar un nivel de destreza interesante por nuestra cuenta. Los manuales de usuario están al alcance de cualquiera. 
      • Eventos del sector a los que hayamos asistido: denotan interés y que estamos "al día".
      • Cursos que hayamos hecho: reflejan que nos interesa formarnos por nuestra cuenta y no dejar de aprender.
      • Nuestra experiencia: si tenemos poca, incluiremos lo que hayamos hecho por nuestra cuenta (fansubbing, por ejemplo). Aquí os dejo unas entradas interesantes sobre el tema: Algunas formas de conseguir experiencia como traductor (Algo más que traducir), Cómo conseguir experiencia como traductores (El taller del traductor), El traductor inexperto (Traxmun).
    • Si enviamos el CV a una academia de inglés (versión CV_nombre_profesor), no tendrá sentido incluir las herramientas TAO: "MemoQ", "DéjàVuX", "Xbench", "Wordfast", "SDL Trados Studio", etc. suenan a chino a los ajenos al sector. Si has dado clases, "decóralo" y aporta datos relevantes: cuánto tiempo duraron, qué método utilizaste, en qué se centraban (preparación de examen oficial, énfasis en expresión oral, etc.), a quién se las diste (intervalo de edades).
    • Si enviamos el CV a otro sitio (un supermercado, por ejemplo), debemos ponernos en la piel de quien lo reciba y pensar de qué forma les puedes llamar la atención (quizá puedas incluir una sección donde destaques tus puntos fuertes: proactividad, trabajo en equipo, puntualidad, etc.).
Director de academia leyendo las herramientas TAO que controlas

¿Y si no tengo experiencia en absoluto?

Primero debemos asegurarnos de que eso es efectivamente así y de que no hay absolutamente nada que podamos incluir. De ser así, nos plantearemos mencionar en el CV otros aspectos que también aportarán más información sobre nosotros (desde luego, más que una sección de experiencia en blanco): trabajos de fin de carrera o en grupo, estancias en el extranjero (Erasmus, cursos, becas), "publicaciones" o colaboraciones (revistas, radio, blogs), actividades relevantes con el puesto (congresos, eventos), voluntariados, etc. Todo, eso sí, concretando. De nada sirve poner que pasamos "un verano en Inglaterra" o que hacemos "traducciones voluntarias" si no especificamos (temática, herramientas utilizadas, cuándo, etc.). No hay que hinchar el CV, hay que definirlo.

Envío de CV "con cabeza"



Debemos pensar bien dónde enviamos el CV. Que haya mucho paro no quita que, si las circunstancias te lo permiten, puedas elegir a qué quieres optar. Si nos dieran el trabajo, ¿nos daríamos por satisfechos o pronto empezaríamos a buscar otro? Si la necesidad no apremia, quizá merece la pena esperar una "buena" oportunidad antes que lanzarnos a la piscina sin agua. Eso ya depende de las circunstancias de cada uno, por supuesto. Como curiosidad, os dejo la página de Facebook "Ofertas de mierda", donde se encuentran perlas como esta:




En definitiva, cuando se tiene poca experiencia hay que jugar con otros aspectos hasta conseguir un CV relativamente atractivo para "meter la cabeza" en el sector, pero no a toda costa. Una vez consigamos la primera experiencia, todo irá "rodado" en el sentido de poder ampliar esa sección e ir ganando "atractivo" para los clientes/empleadores.

¡Suerte!

miércoles, 19 de agosto de 2015

5 errores graves en el LinkedIn de un traductor

Entrada dedicada a S.L. y M.G. :-)
Eeeeeeerror
Fuente

Tras leer la entrada de Forbes de mayo "Así debe ser el LinkedIn de un autónomo", compartida hoy por Devadip Rivero, se me ha ocurrido escribir una sobre los que considero que son los errores más graves que cometen los traductores en sus perfiles de LinkedIn.

En primer lugar, debo decir que LinkedIn me ha demostrado ser una fuente inagotable de contactos y ofertas de trabajo, aunque curiosamente no me refiero a la sección "Empleo", donde solo figuran las ofertas que las empresas registran como tal, no las que publican los recruiters en sus perfiles o en los perfiles de sus empresas, que es donde está la clave. Otra opción muy útil es la de "Los usuarios también vieron" de la parte derecha al entrar en el perfil de una persona o en la página de una empresa. El motivo es simple: si estás en el perfil de un recruiter y buscas personas con un perfil parecido, te aparecerán recruiters de otras empresas y si estás en el perfil de una empresa de, pongamos, localización, te aparecerán otras empresas de localización.

Pese a que no le he sacado todo el jugo a esta red, ya que aún no participo de forma activa en foros y preguntas/debates, creo que se trata de una auténtica mina en la que merece la pena promocionarse bien. Y aquí es donde vienen mis "consejos", fruto de haber visto muchos perfiles y de haber mejorado el mío propio en función de lo que he ido viendo apropiado. Estos son los errores que yo considero más graves en el LinkedIn de un traductor:

  • No poner un titular profesional preciso: El titular profesional es lo que aparece justo debajo del nombre y lo que hará que un posible interesado acceda a tu página o pase directamente al siguiente "con mejor pinta". No pocas veces he visto perfiles que simplemente rezan un "Traductor autónomo" sin indicar las combinaciones de idiomas o las especialidadesUn error muy relacionado es no tener en cuenta que lo que aparecerá en este campo será la última de tus experiencias por orden cronológico, con lo que traductores autónomos que quieren promocionarse como tal aparecen como "Profesor de inglés" por haber sido la última experiencia añadida. Otro error importante que entraría en este apartado es el de no releer cómo queda tu perfil una vez lo modificas. Me explico: me he encontrado con bastantes casos de quienes han rellenado los campos "Nombre de la empresa" y "Título" poniendo "Traductor autónomo", con lo que el resultado es "Traductor autónomo en Traductor autónomo":
He modificado mi perfil momentáneamente con este error
  • No poner un titular profesional verídico: Hay que recordar que este no es un campo en el que se deba poner "lo que uno quiere ser de mayor", sino en lo que realmente trabaja. Si eres estudiante, no pongas que eres traductor autónomo; y si das clases particulares de inglés, tampoco. La razón es que, si te vendes como que eres freelance, significa que aspiras a recibir encargos y, si te contactan, te verás en el aprieto de tener que facturar con el nombre de otra persona por no estar dado de alta (no contemplo las opciones no legales).

  • No poner foto (adecuada): Pongo en tercera posición algo que muchos consideran lo más importante. Al margen de la prioridad que le demos a este aspecto, estamos de acuerdo en que un perfil sin foto es un perfil que da la impresión de estar incompleto o anticuado. Sobre la foto, cada uno debe juzgar cuál es la mejor opción (lo que no es sinónimo de en cuál sale mejor). Salir con gafas de sol, a los pies de una catedral o con unos pixelotes de escándalo denotan poca profesionalidad y no saber distinguir en qué red social te mueves.

  • Ser el CEO de tu vida y otro tipo de exageraciones: Hasta hace poco yo creía que solo se era director ejecutivo cuando se tenía una empresa, pero me ha sorprendido encontrarme con perfiles de quienes se autodenominan CEO de sí mismos (es decir, "CEO de Merche García Lledó", por ejemplo) cuando no tengo ninguna empresa que se llame así. Esto, junto con otras exageraciones inexplicables, denotan poca humildad/profesionalidad y un afán tremendo de hinchar el CV a toda costa. Algo que, como os podéis imaginar, disuadirá a los recruiters, expertos en reconocer este tipo de perfiles.

  • Validar aptitudes sin conocer a la persona: No me voy a extender mucho porque dediqué una entrada entera a esto, ¡pero es que me sigue sorprendiendo la cantidad de gente dispuesta a validar aptitudes de quien no conoce! Normalmente, todo sea dicho, a cambio de que así validen las suyas.

Y hasta aquí los cinco errores más importantes para mí, aunque podría ampliar la lista hasta diez o quince... De hecho, no descarto hacerlo en el futuro ;) Y vosotros, ¿qué consideráis sacrilegio?



jueves, 6 de agosto de 2015

Una ventana a la traducueva

Que el nuestro es un trabajo solitario en el que las horas vuelan ya lo sabemos, pero es una realidad de la que fui mucho más consciente tras visitar una interesante exposición en el museo de Múnich Pinakothek der Moderne. Tras las puertas de este museo se escondían un cúmulo de sensaciones y pensamientos que, meses después del viaje, he decidido plasmar en esta entrada, bastante diferente a las que suelo escribir. 

Una de las exposiciones temporales que albergaba (no recuerdo el nombre), mostraba un muro donde se habían incrustado varias pantallas que reflejaban con una cámara subjetiva el día a día en distintas profesiones: 24 horas en la vida de un cocinero, un orfebre, un carpintero, un (trabajo de oficina que yo interpreté como traductor), un ascensorista y una madre.

Abajo a la izquierda, el "traductor"

Me quedé un buen rato mirando y escuchando las pantallas. Casi todas reflejaban un ritmo frenético, sobre todo las del cocinero y la madre. No me hizo falta mucho tiempo para percatarme de lo estática que era la pantalla del "traductor": el único movimiento que se veía eran los cambios de pantalla y los dedos tecleando. A su alrededor, silencio. Solo las teclas de su "piano"

Solo entonces, con ese contraste tan obvio respecto a las demás profesiones, me di realmente cuenta de lo peligrosamente acostumbrados que estamos a pasarnos horas y horas inmersos en un silencioso océano de herramientas y recursos que solo están en movimiento en nuestra mente. Nos pasamos la vida, literalmente, sentados frente a una pantalla en un estado traduhipnótico que a menudo nos impide dedicar tiempo a estirar el cuerpo y la mente.

Todos hemos leído hasta la saciedad aquello de la ergonomía del traductor y que debemos hacer ejercicio aunque no tengamos tiempo, pero a veces olvidamos que no es una opción, sino un deber que hemos de cumplir por el bien de nuestro cuerpo y nuestra mente. Hace unos días compartió Lourdes Yagüe en Hello Translator este vídeo donde se habla de las consecuencias de no levantarse un poco de la silla de vez en cuando. Y en este otro (que me encantó), se explican de forma interactiva los malos hábitos posturales y cómo arreglarlos. 

Sin embargo, rara vez reparamos en que la parte mental, lo que comúnmente se llama "desconectar", es igual de importante. Muchas veces uno prefiere seguir trabajando "porque así le da un tironcillo más a la traducción" o, sencillamente, porque le parece perder el tiempo todo lo que implique levantarse de la silla. Sin embargo, llega un peligroso punto en que lo encuentra prescindible y, si no presenta molestias físicas (con suerte), piensa que ni siquiera le hace falta. Pero no es cierto.

No sé para vosotros, pero para mí este verano está siendo especialmente duro, en buena parte por los cuarentaitantos que alcanzamos diariamente en julio y también por algunos problemas físicos que me están haciendo reflexionar sobre la importancia de cuidarnos más, saber priorizar y reparar en lo vulnerables que somos, tanto física como mentalmente, cuando nos dejamos absorber por el trabajo. 

En el museo hubo otra exposición que dio el adiós definitivo a mi paz mental: la de las hermanas Brown, que se hicieron una foto anual durante cuarenta años y ahora exponen el resultado por todo el mundo. Ver el paso del tiempo reflejado en sus vidas, sumado a la sedentaria y solitaria sensación que me había quedado en el cuerpo tras ver el muro de las profesiones, ha dado como fruto esta entrada que no tiene otro objetivo que la autorreflexión.

Brown sisters

Como remate, en la tienda de recuerdos acabé encontrando una versión en papel de la maravillosa idea "Future me" que empecé a usar desde hace tres años. Se trata de una serie de sobres donde introducir unas cartas que escribes para ti mismo en el futuro y que solo te permitirás abrir cuando llegue la fecha que tú mismo plasmes en el sobre sellado...



Querida Merche...



martes, 14 de julio de 2015

El corto más bonito jamás creado para los amantes del doblaje


Hoy os traigo una brevísima entrada/reseña de un corto maravilloso al que creo que no se le dedicó ninguna entrada en blogs de traducción audiovisual. Se presentó hace unos meses y me impactó y emocionó muchísimo. Se llama "Para Sonia", dura tres minutos y medio y es una creación de Sergio Milán, actor y director de Granada. Presentó esta joya al festival de cine Jamesonnotodofilmfest, que desde 2001 persigue apoyar y dar difusión a jóvenes creadores audiovisuales, y con él ganó el Premio del Público El País de la XIII edición del festival. Y con razón.

¿Os imagináis ser invidentes, amar el cine, dedicaros a él y de repente sentiros rodeados por todas esas voces de película con la que os habéis criado? ¿A Julia Roberts riendo ante vosotros con su característica personalidad, a Morgan Freeman narrando vuestra historia y mencionando vuestro nombre y a Leonardo DiCaprio diciendo que sois el rey del mundo? Una experiencia inigualable desde el punto de vista sensorial tratada de forma muy sensible en esta producción. No hay mucho más que añadir, si no lo conocéis, ¡tenéis que verlo! --> AQUÍ <--



jueves, 2 de julio de 2015

Traslado de expediente entre las facultades de traducción de la UVA y la USAL

Fuente


Sois muchos los que me habéis escrito a lo largo de estos años solicitando información sobre el traslado de expediente a la Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca (USAL). Muchas veces, porque no habéis aprobado el examen de acceso y queréis entrar en Salamanca cueste lo que cueste, así que empezáis en otra universidad y luego pedís el traslado. Además, coincide que la mayoría me preguntáis por el traslado desde la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Valladolid (UVA), en Soria, que al parecer es la opción más habitual, no sé si por cercanía o facilidad del trámite.

Por eso mismo, y como yo os acabo remitiendo a alguien que haya realizado el traslado, he decidido publicar esta entrada en la que mi compañera de la USAL Andrea Barrocal Velasco, a la que algunos quizá conozcáis porque os he "derivado" a ella cuando me habéis pedido información, nos va a contar cómo es el proceso, para que tengáis toda la información posible. ¡Gracias, Andrea! (Si tenéis alguna duda más podéis contactar con ella por correo electrónico).

"A la hora de escoger la carrera que vamos a cursar, la mayoría de nosotros lo tenemos bastante claro. Ahora bien, no siempre tenemos la certeza de haber escogido la universidad en la que queremos estudiar, por cuestiones académicas o personales. En mi caso, comencé mis estudios de Traducción e Interpretación en la Universidad de Valladolid (campus de Soria). Se trataba del último año en el que se ofertaba licenciatura y por consejo de un profesor me decidí por esta universidad, sin contemplar siquiera otras opciones.
Tras un año en Soria decidí que no era lo que quería, por varios motivos que ahora no vienen al caso. La opción que más me llamó la atención y me pareció más conveniente fue la Universidad de Salamanca, por razones académicas y por la ciudad, donde viviría cuatro años maravillosos. 
Lo que hoy me dispongo a explicar es el proceso que me llevó a cambiar de universidad, que a menudo muchos estudiantes desconocen y que puede crear más de un quebradero de cabeza. 
La normativa de la Universidad de Salamanca sobre los traslados de expediente reza lo siguiente:

Artículo 56. Cambio de universidad y/o estudios universitarios oficiales españoles.
  • Las solicitudes de plazas de estudiantes con estudios universitarios oficiales españoles parciales que deseen ser admitidos en otra universidad y/o estudios universitarios oficiales españoles y se les reconozca un mínimo de 30 créditos de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 6 del Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias, serán resueltas por el Rector de la Universidad, de acuerdo con los criterios, que a estos efectos, determine el Consejo de Gobierno de cada universidad.  
  • Las solicitudes de plazas de estudiantes con estudios universitarios oficiales españoles parciales que deseen ser admitidos en otra universidad y/o estudios universitarios oficiales españoles y no se les reconozca un mínimo de 30 créditos de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 6 del Real Decreto 1393/2007, deberán incorporarse al proceso general de admisión. 
  • La adjudicación de plaza en otra universidad dará lugar al traslado del expediente académico correspondiente, el cual deberá ser tramitado por la universidad de procedencia, una vez que el interesado acredite haber sido admitido en otra universidad.

Por lo tanto, se establece que para solicitar plazas mediante traslado de expediente es necesario haber superado 30 créditos en otra universidad. Sin embargo, si no has superado dichos créditos no significa que no puedas trasladar tu expediente a otra universidad. El proceso es ligeramente diferente: 

TRASLADO DE EXPEDIENTE DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID A LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
30 CRÉDITOS
SUPERADOS
MENOS DE 30 CRÉDITOS SUPERADOS
Notificación a la universidad de origen (UVA)
Solicitud de convalidación de créditos en la universidad de origen (UVA) y pago de las tasas correspondientes.Para convalidar, es necesario solicitar:
  •         Un certificado de notas sellado por la UVA.
  •           El programa de estudios de cada asignatura que queremos convalidar, sellado por la UVA.
  •         La carta de pago de las tasas de convalidación.

Remisión de la documentación arriba mencionada a  la universidad de destino (USAL)
Matrícula con modalidad de traslado (USAL) dentro de los plazos establecidos. Hasta ahora no ha sido necesario realizar la prueba de acceso.
Matrícula por el procedimiento ordinario (USAL) dentro de los plazos establecidos. En este caso también será necesario realizar la prueba de acceso.

Por último, me gustaría destacar algunos consejos:

  • En caso de solicitud de traslado en el primer año con asignaturas pendientes del mismo, es obligatorio matricularse en 60 créditos. Por lo tanto, es de vital importancia escoger las asignaturas de segundo curso tras una reflexión, para que el primer año de cambio no suponga un gran esfuerzo de adaptación. 

  • En el caso en el que se convaliden asignaturas cuatrimestrales (por ejemplo, francés I, español I) hay que considerar si merece la pena convalidar parte de la asignatura o si, por el contrario, es mejor renunciar a esa convalidación, para no perder el hilo de lo dado en el cuatrimestre que se ha convalidado. 

  • También es posible convalidar los seminarios o cursos en los que se hayan concedido créditos ECTS. 

  • Toda la documentación que se presente debe estar sellada por la universidad de origen (UVA) y siempre tras haber notificado a la universidad de destino (USAL) y con su aprobación.
 ----
De nuevo, ¡gracias, Andrea! 

viernes, 26 de junio de 2015

Validar aptitudes de LinkedIn sin conocer a la persona

Entrada dedicada a J.B., no por la temática sino porque le hace ilusión ^^



De un tiempo a esta parte he notado que se ha puesto de moda una práctica con la que, a mi parecer, habría que andarse con ojo. Y no he sido la única en darme cuenta; de hecho, hay quien lo califica ni más ni menos que de spam, como el autor de este blog, del que tomo prestadas varias imágenes para ilustrar esta entrada.

Seguro que a muchos de vosotros también os ha pasado: entráis a vuestro perfil de LinkedIn y os encontráis con que personas que no conocéis de nada (más allá de compartir profesión/estudios) han validado vuestras aptitudes: desde "inglés" hasta "traducción" pasando por tu dominio de Studio 2014. Las razones para hacerlo son muy variadas, si bien las más comunes son hacer un guiño a la persona, el desconocimiento de la función o esperar una validación de esa persona a cambio. Por supuesto, a quienes habéis validado mis aptitudes, os doy las gracias por la "confianza", pero me gustaría que reflexionarais sobre el tema, y lo digo con la mejor de las intenciones :-)

Por si acaso alguien no sabe de lo que hablo, dejo por aquí estas imágenes:


Fuente



Precisamente porque cada vez es más habitual, esta opción de LinkedIn ha perdido todo su significado y el hecho de que Pepe haya validado una aptitud tuya ya no significa (¿lo significó en algún momento?) que realmente sepa tu nivel de ______ (la aptitud que sea). Incluso hace poco vi que alguien pedía en un conocido foro de traductores que, por favor, "hiciéramos clic en las aptitudes X e Y para que aparecieran las primeras de la lista"...

Si quieres "validar" la profesionalidad de alguien, escribe una recomendación. Eso sí que es fiable y valioso, ya que tienes que indicar dónde has trabajado con esa persona. Si sabes de primera mano que domina una herramienta o tiene una determinada aptitud, es porque has trabajado con ella. Si no, no lo sabes y, por tanto, no debes recomendarla. Al igual que no nos arriesgaríamos a recomendar a alguien con quien no hemos tratado, no deberíamos validar una aptitud sin más.

Por si no lo sabíais, existe la siguiente opción:



De hecho, escribiendo estas líneas me he acordado de lo que algunos dijeron cuando propuse tuitear con el hashtag #traduCV: que aunque alguien dijera "Especializado en astronomía RU > CA" y fuera en teoría justo lo que necesitaban, no le confiarían un encargo sin haber trabajado antes con él/ella. Insisto: lo mismo se puede aplicar a las validaciones, si bien, como digo, creo que ya pocos lo toman en serio.

¿Qué opináis? ¿Os ha pasado? ¿Habéis validado aptitudes sin pensar más allá? (Si es así, ¡me interesa vuestra reflexión!)

domingo, 21 de junio de 2015

¿Qué hace a un buen traductor?

Fuente

La pregunta que da título a esta entrada es una de las más difíciles de responder, ya que, si supiéramos la respuesta, todos intentaríamos alcanzar ese objetivo. Sin embargo, y como estamos acostumbrados los de las letras, dos más dos no son siempre cuatro y lo que a uno le puede parecer una cualidad imprescindible otro no lo considera esencial. Todos podríamos hacer una clasificación, así que aquí va la mía. ¿Qué hace a un buen traductor? Para mí, un buen traductor tiene que cumplir los siguientes requisitos:


  • Ser humilde: De nada sirve pasarse años estudiando, especializándose y haciendo cursos si, llegado el momento, no contemplas la posibilidad de no tener la razón y cualquier posible corrección la interpretas como una afrenta o la tomas como algo personal. Además, como el traductor a menudo tiene que trabajar en equipo (con revisores y gestores, o bien con otros traductores), no hay nada más importante que una buena actitud tanto en los momentos fáciles como en los difíciles. Obviamente, cuando todo va sobre ruedas y fluye, lo raro es que algo falle. Lo importante es demostrar cómo actúas cuando las cosas se tuercen, los plazos ahogan y la dificultad del texto se torna imposible de superar. Y sobre todo, educación ante todo.
  • Tener recursos: Y no me refiero a diccionarios o páginas web como los que mencioné en su día, sino a no depender de nada ni nadie para avanzar, siempre que sea posible. Ni siquiera de la respuesta de un cliente. Si te surgen dudas de la traducción, recopílalas en un .txt y asegúrate de que no eres capaz de resolverlas a medida que traduzcas. Si no puedes, siempre te queda el maravilloso recurso de enviar queries al cliente. Tengo que admitir que, sobre el papel, antes de saber lo frecuente que era su uso, lo que más me preocupaba al traducir era cómo abordar y avanzar con la traducción si no entendía algo. Sin embargo, ahora sé que casi siempre uno puede "cubrirse las espaldas" con algo tan sencillo como el envío de queries (que entregas al cliente durante la traducción mientras cruzas los dedos para que responda a tiempo) o de assumptions que incluye en la entrega (lo mismo que las queries pero, en vez de preguntar, afirmas):

      • ¿Qué hacer si no sé a qué se refiere un término? Toma una decisión y deja un comentario.
        Formato q
        uery: "Could you please confirm that X refers to Y?"
        Formato assumption: "Please note I assumed X refers to Y, but please confirm".
      • ¿Qué hacer si hay una opción de software (ejemplo chungo: "Get") sin más contexto? Toma una decisión y deja un comentario: "Please note that X can refer to different things but, because of the context, I assume X might be understood as Y. Please confirm".
      • ¿Qué hacer si hay un error en el source? Informa al cliente (le gustará arreglarlo) y traduce como si estuviera escrito correctamente. Y, si algo no cuadra, deja una nota "Please note X has been translated as Y because I interpret the source should say..."
Como ves, te puedes "salvar" en prácticamente cualquier circunstancia, con excepciones, claro. Además, si el cliente no responde a tiempo, puedes argumentar que tú lo consultaste (¡a tiempo! nunca olvides que no se pueden dejar las dudas más importantes para el final) y no obtuviste respuesta... Eso sí, también habrás apreciado que de tomar una decisión no te libras ;-)

También es muy importante no tener miedo a pedir más información al cliente. A veces dispone de más material que, por alguna razón, olvida o considera prescindible en el envío de la tarea. No dediques un tiempo valiosísimo a algo que quizá podrías resolver rápidamente, por ejemplo, teniendo el archivo source en formato final.


  • Ser coherente: Pocas cosas hay que salten más a la vista y den peor impresión que un texto incoherente. Utilizar tú/usted indiferentemente, puntuar unas frases sí y otras no en una enumeración o traducir un mismo término de forma incoherente dejan mucho que desear en una traducción profesional. En localización de software, además, es muy importante saber, por ejemplo, qué segmentos son CTA (Call To Action) y deben traducirse en infinitivo, qué es título y qué no, para poner o no punto, y saber "qué va con qué" si los segmentos están desordenados. Un ejemplo básico: si tienes los siguientes cuatro segmentos desperdigados por un texto (y no vienen seguidos), más vale que te des cuenta a tiempo de que van juntos y los traduzcas como toca.
    • A DISCOUNT
    • ...
    • GET
    • ...
    • OF
    • ...
    • 50%

  • Asumir los errores: Este punto va de la mano con el primero. Pocas cosas quedan peor que excusarse y dar explicaciones que rozan lo amíquémecuentas en ocasiones. Como dice @pmstrad en una de sus entradas, "Si la has cagado... ¡Reconócelo!". Y añado: y punto, no pasa nada. Ganarás credibilidad y no dará la impresión de que no eres capaz de agachar la cabeza. Un error lo comete cualquiera, pero si cuando lo haces intentas excusarte, quedarás mal.

  • Saber concentrarse: No siempre dispondremos de un entorno silencioso a la temperatura ideal y sin interrupciones, así que más vale que te concentres con tus métodos (yo utilizo estos cascos que son muy cómodos y totalmente aislantes para escuchar música). Cuando el tiempo apremia, no queda otra. Parece una tontería, pero hasta el proyecto más sencillo se te puede hacer cuesta arriba si no logras concentrarte.


    Ser un buen traductor es más que traducir bien. En esta entrada parto de la base evidente de que, para ser un buen traductor, hay que traducir bien, pero destaco que traducir bien no implica necesariamente ser buen traductor. Y tú, ¿qué requisitos crees que debe cumplir cualquier buen traductor?

    miércoles, 6 de mayo de 2015

    Entrevista a José María Rosa Bastida, responsable de Linguee en español


    Entre las herramientas que utilizo en mi día a día se encuentra una de la que hoy os voy a hablar a fondo: Linguee. Recurro a ella cada vez más, la mayoría de las veces para saber cómo se ha abordado la traducción de un término en según qué contextos y páginas. De hecho, de tanto utilizarlo se me iban ocurriendo preguntas y más preguntas, así que decidí contactar con el responsable del departamento de español para conocer de primera mano esta herramienta de la que hace poco se habló mucho en los blogs por su nueva imagen y opciones. 

    Dicho lo cual, os traigo una entrevista a José María Rosa Bastida, responsable de Linguee en español y que muy amablemente se ha prestado a responder a algunas preguntillas. Jose María Rosa Bastida es intérprete de conferencias y traductor jurado de francés y alemán. Estudió en la Universidad de Granada y está terminando su máster en traducción especializada en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Colonia, estudios que compagina con su labor en Linguee como responsable del departamento de español y como intérprete/traductor.

    Sin más dilación, os dejo con la entrevista:

    Gereon Frahling, antiguo investigador postdoctoral de Google, y Leonard Fink, crearon Linguee en 2008. ¿Qué necesidades se detectaron para plantearse crear un diccionario/motor de búsquedas de la envergadura de Linguee? ¿Cuál fue el objetivo inicial que perseguía alcanzar Linguee?

    Gereon Frahling trabajó hasta 2007 como investigador postdoctoral en el Departamento de Investigaciones de Google en Nueva York. Su conocimiento en estadística lo llevó a la conclusión de que probablemente las traducciones generadas por ordenador nunca podrán estar libres de errores gramaticales. Así surgió la idea de crear un servicio web capaz de ofrecerle al usuario la oportunidad de acceder a traducciones realizadas por personas, así como apreciar los diferentes contextos en los que dichas traducciones pueden encontrarse. En noviembre de 2007, Gereon Frahling decidió abandonar sus investigaciones en Google para volver a Alemania y fundar Linguee.


    En el comunicado de prensa del lanzamiento de la nueva versión de Linguee del 9 de febrero se dice que este diccionario lo utilizan 500 millones de personas. ¿A qué tipo de público está dirigido? 

    Entre esos 500 millones se encuentran profesionales del ámbito de los idiomas como traductores, intérpretes, lingüistas y profesores de idiomas, sin olvidar a los de otros sectores, como turismo, medicina, ingeniería, construcción, política y derecho. Todos nos transmiten diariamente su agradecimiento por nuestra labor, lo que constituye una gran recompensa a todo el trabajo que hacemos. Por otro lado, nos consta que Linguee resulta de gran ayuda también a todas aquellas personas que están aprendiendo un nuevo idioma. El objetivo principal es, por tanto, que Linguee sea una herramienta útil y flexible para adaptarse a diferentes perfiles de usuarios y eliminar cualquier barrera lingüística.



    En el mismo comunicado se anticipa que es probable que Linguee se convierta en el diccionario en línea número uno en el plazo de un año. ¿Qué diccionario ocupa actualmente este puesto y por qué en un año Linguee piensa que logrará superarlo? ¿Qué ofrece Linguee que no ofrecen otros recursos en línea?

    Sí, Gereon Frahling calculó el número de visitas que ha tenido Linguee desde sus comienzos hasta hoy y analizó dicha progresión, que puede observarse en el gráfico “Número de visitas” (incluido a continuación). Asimismo, observó los datos publicados por los demás diccionarios en línea y pudo constatar que, atendiendo a dichos datos y a nuestra progresión, en relativamente poco tiempo podríamos alzarnos con el primer puesto. Aquí podéis descargar un PDF de datos y cifras con más información.





    Linguee se distingue por diferentes motivos:

    • Lo que se consiguió en el mundo de la información con herramientas como Wikipedia o Google, llegó también al sector de los diccionarios de la mano de Linguee. 
    • Linguee da acceso a más de mil millones de textos en cuestión de segundos, lo cual equivale a 1000 veces más ejemplos de traducciones que los demás diccionarios disponibles.
    • Dichos ejemplos se reparten en más de 230 combinaciones lingüísticas entre los idiomas alemán, búlgaro, checo, chino, danés, eslovaco, esloveno, español, estonio, finés, francés, griego, húngaro, inglés, italiano, japonés, letón, lituano, maltés, neerlandés, polaco, portugués, rumano, ruso y sueco.
    • Los ejemplos, a diferencia de cualquier otro diccionario, permiten conocer no solo la traducción de expresiones como “a golden opportunity”, “más vale pájaro en mano que ciento volando” o “a lo hecho, pecho”, sino que también permite obtener la traducción de un término, especializado o no, en relación con otros: por ejemplo, la traducción de “strong” en “strong evidence”, “strong relationship” o “strong opinion”. Así pues, Linguee es único al no restringir las búsquedas a un solo término o forma (como ocurre con otros servicios en línea conocidos por todos). Se puede buscar también en plural, singular, masculino, femenino, así como en diferentes tiempos verbales.
    • Si se desea, se puede ampliar el contexto en el que se encuentran las frases al poder acceder a la página de la que procede el ejemplo mediante el enlace que aparece bajo los ejemplos.
    • Linguee aúna a la vez un diccionario interno y un motor de búsqueda, y permite realizar búsquedas avanzadas utilizando operadores de búsqueda.
    • Los resultados del diccionario de Linguee aparecen ordenados por orden de frecuencia, tal y como lo hacían antes de nuestro último lanzamiento.
    • La tecnología pionera de autocompletado y autocorrección desarrollada en Linguee permite encontrar resultados aún más rápido, incluso tras introducir las primeras letras de un término o expresión, o incluso si nos equivocamos al introducir el orden de las letras.
    • Ofrecemos la posibilidad de escuchar la pronunciación de cientos de miles de entradas de nuestro diccionario en alemán, inglés británico, inglés americano, portugués de Portugal, portugués de Brasil, francés y español. En el futuro incluiremos también la pronunciación de las entradas de nuestro diccionario en otras variedades regionales y/u otros idiomas disponibles en Linguee.
    • Todo este servicio está disponible de manera gratuita y puede consultarse a través de un dispositivo móvil de una manera mucho más cómoda que antes gracias a una versión para móviles de nuestra página mucho más dinámica y con mayor capacidad de respuesta.
    • Por el momento lanzamos la aplicación de Linguee (igualmente gratuita) para Android y Apple en la versión alemán-inglés. No obstante, trabajamos para que el lanzamiento de las demás combinaciones tenga lugar lo antes posible.

    También se afirma que se ha contado con más de 400 traductores, lingüistas y lexicógrafos. ¿Para qué idiomas se pensó actualmente Linguee? ¿Está previsto seguir ampliando la ya de por sí amplia lista de idiomas disponibles?







    El año pasado contamos con la colaboración de más de 400 colaboradores (traductores, lingüistas y lexicógrafos) y este año pretendemos realizar una gran inversión para incrementar dicho número. Linguee comenzó a mediados de 2010 ofreciendo la combinación inglés-alemán. Unos meses más tarde se sumaron las combinaciones de inglés en combinación con francés, español y portugués. De ahí hasta llegar a las más de 230 combinaciones actuales.

    En el futuro queremos ampliar nuestra oferta con idiomas como el árabe o el turco, aunque tampoco se descartan otros idiomas. Como representante de Linguee en español y español que soy, uno de mis deseos es añadir el catalán, el gallego y el vasco. Todo ello requiere mucho tiempo. Como decía Machado, “se hace camino al andar”. Poco a poco iremos anunciando a través de nuestro boletín informativo, así como en Facebook y en Twitter, las novedades que Linguee os tiene preparadas ;-)


    ¿Qué criterios tienen que cumplir los textos que se añaden al motor de búsquedas de Linguee? ¿Cómo se comprueba su fiabilidad (hay textos de la Comisión Europea, pero también de páginas que parecen haber sido traducidas con Google Translator por su literalidad y falta de corrección).

    Para no caer en un discurso demasiado técnico, seré breve. Los ejemplos que aparecen en Linguee no son ejemplos redactados por nosotros, sino que proceden de Internet, especialmente de sitios web de empresas, de organizaciones internacionales y de universidades. Dichos ejemplos se obtienen mediante un programa informático que busca ininterrumpidamente sitios web bilingües. Tras encontrar dichos sitios, se extraen palabras y oraciones desde su origen. A continuación, un algoritmo de aprendizaje automático recibe un “entrenamiento” dirigido por personas y aprende de forma autónoma a reconocer miles de estos contextos, así como a filtrar de manera eficiente las traducciones de calidad de las que no lo son.

    Entre los parámetros utilizados para distinguir la calidad, se atiende a la fuente, a la frecuencia de palabras en la página y al estilo de la traducción, entre otras muchas variables. Según lo aprendido, el algoritmo determina la calidad de los textos y ordena dichos textos a la hora de presentar los resultados de la búsqueda. Nuestros servidores han comparado y evaluado hasta el momento más de un billón de oraciones. Finalmente, solo un 0,01 %, o lo que es lo mismo, 100 millones de ejemplos de oraciones traducidas, han sido incorporadas al servicio. Este programa informático continúa aprendiendo cada día para mostrar siempre los mejores resultados.

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    ¡Muchas gracias, José María!
    ¿Y vosotros, utilizáis a menudo esta herramienta? ¿Se os ha quedado alguna duda en el tintero? ¡Bienvenida sea, os espero en los comentarios!

    jueves, 9 de abril de 2015

    El papel del traductor en la elección del título de una película



    Adaptación. Fuente original aquí


    En noviembre empecé a estudiar el Máster en Traducción Audiovisual: Localización, subtitulación y doblaje del ISTRAD y, hace poco, leyendo el módulo sobre la práctica de la traducción audiovisual elaborado por Frederic Chaume, me llamó la atención uno de los apartados. En él se decía que el primer paso del proceso de una traducción audiovisual es que el estudio contacta con el traductor y, a continuación, y cito textualmente, "el traductor acepta y da un presupuesto de traducción junto con una propuesta de título en la lengua meta". Me sorprendió mucho esta información y no dudé en transmitirle mi inquietud al autor, F. Chaume, al que le envié el siguiente correo:


    "Teniendo en cuenta que el traductor no conoce la historia (entiendo que no ha recibido el material porque no se ha cerrado el acuerdo), aún no ha traducido la película (y por tanto no sabe de qué va) y aún no se ha acordado un presupuesto (eso viene después), ¿el traductor 'improvisa' un título sin tener más datos? ¿El traductor 'regala' la propuesta de algo tan importante como el título de una película (ya que lo propone ante siquiera de llegar a un acuerdo económico)?"

    Sabía que, habitualmente, son los departamentos de marketing los que acaban decidiendo el título de la película, pero mi pregunta estaba más enfocada a cómo puede el traductor proponer algo así sin más información y cómo es que lo propone antes de cerrar el acuerdo. Muy amablemente, Chaume me contestó lo siguiente:


    "La traducción de títulos funciona de la siguiente manera:
    1. En el caso de TV (y de las distribuidoras en DVD) ocurre lo que se expone en los materiales: nos piden un presupuesto (según las tarifas que tenéis allí también) y un título, porque tienen que anunciar ese filme en la parrilla televisiva, en el teletexto, en Internet, y necesitan el título ANTES QUE LA TRADUCCIÓN. Entonces procedemos de dos maneras:
    • Si el filme ya se ha distribuido en España (en TV, en cine o en DVD) entonces estamos obligados a buscar la traducción con que se distribuyó ese filme en España y mantenerla, nos guste o no (es decir, aunque la traducción del título sea de la época de Franco). En algunas ocasiones la cadena de TV conoce el filme, y ya nos da el título en español y no tenemos que buscarlo;
    • Si el filme no se ha distribuido en España, entonces proponemos tres títulos y la cadena de TV elige unoPara saber si el filme se ha distribuido o no en España usamos la base de datos IMDB (y comprobamos también por si acaso en Film Affinity o Google en general)

    2. En el caso del cine (y a veces de las distribuidoras en DVD que lanzan películas no estrenadas), al tratarse de estrenos, existen dos opciones:
    • La opción general es que la distribuidora elige el título por las razones que todos conocemos (razones de marketing);
    • A veces la misma distribuidora le pide al traductor tres opciones de título y elige una, como en el caso de la TV. Esto pasaba, por ejemplo, con todo el cine de Stanley Kubrick y en otros muchos casos.
    Esto explica por qué nos piden el título sin haber traducido la película: en el caso de la TV, porque ya existe ese título (pero ellos no lo saben) o porque no existe y lo necesitan para anunciar el filme, y, en el caso del cine o del DVD, porque a veces a la distribuidora no le importa poner el título y lo deja en manos del traductor, quien ofrece esas tres opciones, sin haber visto el filme muchas veces, o viéndolo (al menos las primeras escenas) rápidamente -eso hago yo si no me dejan verlo por razones de tiempo".

    Tras esta primera explicación, y como no podía ser de otra manera, me surgió otra duda más, ya que no dejaba de resultarme curioso que existiera la posibilidad de que ya hubiera un título en español de la película y "ellos no lo supieran", así que le pregunté lo siguiente:
    "Entonces, si ya está traducido el título, ¿significa que la película ya está traducida? ¿Por qué encargarían entonces la traducción (estaríamos hablando de una "retraducción" para 'actualizar' la película)?". 
    De nuevo, Chaume me aclaró las dudas:

    "Sí: cuando ya está traducido el título es que ya está traducida la película con anterioridad. ¿Por qué entonces vuelven a encargar la traducción? Por estas seis razones:
    1. Habitualmente, porque esa traducción tiene derechos. Tendrían que buscar quién tiene esos derechos, pagar los derechos y usar esa traducción. Esto es más caro, a veces, que volver a traducir. Y además es más lento, mucho más lento, y entonces la emisión se retrasa.
    1. Porque no se sabe quién tiene esos derechos de la traducción.
    1. Porque no se puede localizar la copia doblada (pero en imdb y en el archivo del Ministerio sí consta que está doblada esa película, por eso sabemos el título).
    1. Porque la pista donde se ha grabado el doblaje es vieja, suena mal, tiene defectos, suena anticuada, la interpretación ya no gusta, etc.
    1. Porque la película es antigua, la traducción también, y quieren actualizarla, o como se diría en teoría, retraducirla. Además, puede que se tradujera en tiempos de Franco y además podía contener censura, por lo tanto, quieren una nueva traducción.
    1. Porque se traduce a una lengua autonómica en España, y se tiene que conservar el mismo título, obviamente traducido al catalán, gallego o euskera.
    Ya ves que hay tantos factores en juego que es normal que nos vuelvan a pedir la traducción: es más fácil, más rápido, más barato, más actual..."

    ¿No os ha parecido la mar de interesante saber cómo funciona el proceso de la elección de un título "por dentro"? Y además, contado por F. Chaume, uno de los grandes de la traducción audiovisual y, por cierto, autor de este libro, que os puede resolver muchas dudas: 

    Chaume, F. (2012) Audiovisual Translation: Dubbing. Londres y Nueva York: Routledge.

    ¡Muchas gracias, Chaume, por las respuestas y por el permiso para plasmarlo aquí!


    domingo, 22 de marzo de 2015

    ¡Malditos becarios!


    Fuente


    Ya es un clásico. Metedura de pata que ocurre = metedura de pata que se asocia a un becario.

    Esta vez, la entrada no alude directamente al sector de la traducción, sino que hace referencia al trato injusto generalizado que se les da a los becarios actualmente, sobre todo cuando se trata de las meteduras de pata (lingüísticas, en este caso) que salen en los medios de comunicación. Hoy mismo me he topado con otro ejemplo más de este tipo de actitud. En El País, "alguien" ha metido una pata muy gorda (e irónica) y ya hay a quien le ha faltado tiempo para hacer la típica bromita (o peor, igual no es broma) de los becarios.

    Hoy en Twitter

    Esta actitud no es ni mucho menos nueva, pero no por ello deja de ser injusta la generalización. Está claro que la falta de experiencia profesional hace que uno cometa más errores que si le ampara una larga trayectoria profesional, pero los errores son inherentes al principiante y no hay otra forma de desarrollarse y mejorar. No es justo convertir a los becarios en el blanco de todas las críticas cuando algo no sale bien, ni aunque se diga de broma.

    Por ejemplo, en nuestro sector, donde nos deleitamos resaltando los errores del lenguaje que aparecen en los medios, no es poco habitual escuchar aquello de "Ay, el becario..." cuando se dan casos tan bestias como el de la imagen que muestro a continuación, que ocurrió hace bien poco. Curiosamente, es muy posible que detrás de esa cagada esté un "profesional" con años de experiencia al que, por supuesto, se excusaría más fácilmente ("¡Un error lo tiene cualquiera!", "¡No es lo mismo un error que una errata!"). Aunque conociéndonos tampoco lo perdonaríamos, la actitud sí sería algo distinta.

    Fuente

    Asociar automáticamente las meteduras de pata a los becarios me parece una de las afirmaciones más hirientes e injustas que se pueden realizar, sobre todo actualmente, donde encima hay que dar las gracias si, después de hincar los codos lleno de esperanza durante los últimos años, te hacen un contrato de becario en el que, con suerte, te pagan. Los becarios son necesarios, aprenden rápido y a menudo dan la talla (y, si no la dan, no es por ser becario). Si salen a relucir meteduras de pata de esta envergadura es porque hay un superior que no ha supervisado ese trabajo (que es deber, puesto que es consciente de que tiene a alguien que está empezando). En el caso de La Sexta, en el supuesto de que hubiera sido un becario el que hubiera escrito mal "devastador", ¿quién es el encargado de dar el visto bueno a su trabajo y publicarlo? Ese es el responsable final.

    Ojo, que muchos lo dicen sin mala intención y precisamente por haber sido becarios antes bromean "con derecho" sobre el tema, pero algo me dice que otros se dejan llevar por el tópico, y no reparan en lo que están diciendo realmente.

    Fuente

    Habría que ver a muchos de los que miran por encima del hombro a los becarios desempeñar sus labores y ver cómo se sienten al final del día, cuando reparan en lo mucho que se han esforzado durante los últimos años para "acabar" (hay que resaltar que ser becario es el principio, no el fin) haciendo lo que hacen.a.

    Fuente

    Para terminar, os dejo una relación de grandes profesionales que empezaron como becarios (sacada de aquí):
    • Bill Gates: becario en el Congreso de Washington; se encargaba de tareas administrativas.
    • Steve Jobs: becario en Hewlett-Packard
    • Steven Spielberg: becario en Universal
    • Oprah Winfrey: Becaria en la televisión de Tennessee
    Sé que es recurrir a los ejemplos de los "triunfadores" de siempre, y que además no son ejemplos españoles, pero creo que sirven bien para ilustrar de lo que estoy hablando ;-)


    domingo, 8 de marzo de 2015

    Mi odisea hasta llegar a ser traductora

    Hoy echo la vista ocho años atrás para recordar el esfuerzo que cuesta lo que realmente ansías, la importancia de tener un objetivo definido y la recompensa de la que podrás disfrutar si no te rindes. 

    Cuando llega el momento de decidir qué carrera estudiar, no parece haber mayor misterio que elegir por orden de prioridad dónde y qué estudios queremos cursar. Sin embargo, cuando la facultad a la que quieres acceder tiene prueba de acceso, la cosa se complica; de repente, entra en juego una posibilidad que no te imaginas: no aprobar. En mi caso, tuve que enfrentarme hasta en tres ocasiones a la prueba de acceso de la Facultad de Traducción y Documentación de Salamanca hasta que conseguí mi objetivo. 

    Cuando suspendí la primera vez, me planteé pasar un año sabático preparando la prueba y aprendiendo otros idiomas, pero pronto descarté la idea al darme cuenta de que ni iba a tener esa constancia, ni me podía permitir "perder comba" de esa forma. No era el camino. Al final, después de descartar mis otras opciones (Periodismo, Turismo o Psicología), decidí matricularme en Filología Inglesa, siempre teniendo en mente que el plan era "hacer tiempo" hasta conseguir entrar en Traducción. Además, tanto Traducción como Filología compartían ubicación, la maravillosa Plaza de Anaya, por lo que se me ocurrió que podría cursar créditos de libre elección de asignaturas de TeI mientras estaba en Filología. 

    Pese a mi descontento inicial, allí conocí a los que hoy son buenos amigos y adquirí conocimientos que, por el plan de estudios (échale un ojo a la entrada "¿Filología o Traducción?"), no podría haber aprendido de forma tan extensa en TeI (literatura [inglesa y también alemana, mi segunda lengua allí], fonética y fonología, dialectología, lingüística, etc.). Bastantes compañeros tampoco habían aprobado la prueba de acceso y muchos no volvieron a intentarlo (quizá por el orgullo herido o, sencillamente, porque sus preferencias cambiaron).

    Después del primer curso (2007-2008), pensé que de ninguna manera volvería a suspender la prueba después de tener un añazo en Filología a mis espaldas. No me había preparado de ninguna forma pensando que con lo que había aprendiendo sería suficiente, pero, para mi sorpresa, desmotivación y descontento, no fue así. NO APTA de nuevo. La rabia se convirtió en determinación y pasar aquella prueba maldita pasó a colocarse en el primer puesto de mi lista de retos personales (no académicos). Empecé a informarme de dónde podría prepararme y, en uno de los centros donde acudí, me ocurrió algo insólito: tras explicar lo que buscaba, se rieron en mi cara argumentando que "ahí es muy difícil entrar, solo los que tienen padres nativos tienen posibilidades, ni te molestes en intentarlo". Otro obstáculo más el camino, más leña que alimentó mi fuego

    Finalmente, y aconsejada por un gran profesor que notó que no me iba a dar por vencida, acudí a una academia donde me dijeron que, si bien medio año no era suficiente para preparar el examen, estarían encantados de ayudarme a intentarlo. Asistí entre dos y tres veces por semana a clases individualizadas hasta que llegó la hora de la verdad. 

    22/6/2009, 12:52, salida del examen

    Como veis, tengo hasta testimonio gráfico. Mi madre estaba tan segura de que iba a aprobar por fin, que hasta se llevó la cámara para inmortalizar ese momento. Ahora, seis añitos después, no puedo más que alegrarme (¡quién me iba a decir que acabaría publicándola en mi blog de traducción!)
    El presentimiento de mi madre se cumplió: lo había conseguido. Unos días después degusté aquel flamante APTA. A partir de entonces, compaginé el primer año de Traducción con tercero de Filología, pero al irme de Erasmus en tercero (y, por qué no decirlo, al ver qué era lo que realmente me llenaba), acabé por abandonar Filología después de 3 años de estudiarla. Y no me importó porque había conseguido mi objetivo inicial, aquel que nunca perdí de vista.

    De esta experiencia saco varias conclusiones:
    1. Si quieres algo, ve a por ello, independientemente de lo que te quieran convencer los demás ("es muy difícil", "no tienes posibilidades", "solo unos pocos lo consiguen"...). A no ser que cambien tus prioridades, ten siempre presente por qué estás donde estás en cada momento. No pierdas de vista tu objetivo último.
    2. Ten siempre un plan B (...mientras consigues el objetivo A). Si algo no sale como (o cuando) esperas, aprovecha para hacer otras cosas útiles relacionadas con el fin último mientras luchas por tu meta. Nada cae en saco roto y mucho menos si se trata de estudios.
    3. Cuando algo se te pone difícil, tienes dos opciones, rendirte ("no valgo") o crecerte (¿Ah, sí...?").
    Gracias a no haber entrado ni a la primera ni a la segunda, cuando llegó la tercera y vencida, "devoré" la carrera y todo lo relacionado con la traducción. Es más, quizá si las cosas hubieran ocurrido de otra forma, hoy no estaría escribiendo en este blog (por si no lo sabíais, Traducir&Co nació con la idea de ofrecer información sobre la prueba de acceso porque, en 2007, cuando yo lo intenté, apenas encontré datos; solo en Forotraducción, mi primer contacto con el mundillo. ¡Recuerdo hablar por el MSN con Eugenia ya en 2007...!). Al hacer las pruebas año tras año, salía del examen acordándome del título de los textos y, al llegar a casa, los buscaba y los guardaba. En tercero, los recopilé y los subí al blog en la que ha sido durante mucho tiempo la entrada más visitada del blog, con más de 18 500 visitas (ahora desbancada por "El currículum del recién licenciado").

    Como os habréis dado cuenta, esta entrada se llama "Mi odisea hasta llegar a ser traductora".
    "Odisea" en el buen sentido de la palabra ;)
    Sin embargo, en ella solo he hablado del camino recorrido hasta entrar en la carrera (que no es sino el principio, en realidad). La razón es que yo me he sentido traductora desde el día en que me decidí por esta rama y, aunque hasta conseguirlo haya tenido que enfrentarme a obstáculos difíciles de sortear desde el punto de vista emocional/motivacional, la espera y la lucha han merecido la pena.