sábado, 20 de diciembre de 2014

Balance del 2014 en Traducir&Co


A puntito de cumplir tres años y en plenas fechas navideñas, creo que es un buen momento para hacer balance de este año 2014 que estamos a punto de dejar atrás. En estos años, Traducir&Co ya ha recibido más de 430 000 visitas y, aunque el número de entradas que he escrito durante este año ha sido bastante inferior al de otros, principalmente por motivos de confidencialidad (de todo lo que estoy aprendiendo, que es mucho, no puedo hablar, jaja) y también por falta de tiempo, tres entradas publicadas durante este año se han colocado entre las más visitadas "de todos los tiempos" del blog:

 
Si tuviera que hacer balance, al margen del blog, diría que ha sido un año muy productivo (esa es la palabra, sí, xD) en el que he seguido aprendiendo procesos, herramientas, métodos y demás gracias a un trabajo exhaustivo día a día. Además, ¡tengo unos compañeros a los que adoro y que me aportan diariamente conocimiento y diversión a partes iguales!
 
En lo personal, no podría estar más feliz junto a la persona que quiero, a la que también he acompañado en el lanzamiento de proyectos nuevos y prometedores de su carrera profesional, y junto a la que también aprendo lo que no está escrito en todos los ámbitos <3.
 
Por otra parte, me he alejado un poco de las redes sociales, he compartido contenido ajeno más que propio (sobre todo ofertas de trabajo, que sé que es lo que más hace falta en estos tiempos) y he intentado (y conseguido) relativizar y darme cuenta de lo que realmente importa, después de que a principios de año cierto trol irrumpiera en el tradumundo para acabar a sablazos con el buen rollo.
 
Ya no recuerdo el último evento traductoril al que asistí, pero esto se debe principalmente a que, una vez empiezas a trabajar, los horarios y los días libres distan bastante de lo que uno podía elegir mientras estudiaba. No obstante, intentaré ir a alguno durante este 2015, si se dan las circunstancias adecuadas :)
 
Sin más dilación, me despido de este 2014 con esta entrada informativo-reflexiva, muy al estilo Traducir&Co, para desearos una muy feliz Navidad y una estupenda entrada en el año.
¡Hasta pronto!
 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Cómo son los inicios de los traductores autónomos? Testimonios reales

"¿Y cómo empezaste como autónomo?" es el equivalente a "¿y cómo os conocisteis?" de muchas conversaciones traductoriles. Por eso, y después de aquella entrada en la que algunos nos contaban sus inicios en la profesión, he querido repetir la experiencia con otros profesionales que esta vez nos relatan sus inicios específicamente como autónomos. Entre ellos, personas que he conocido en eventos, compañeros de trabajo, antiguos compañeros de clase, etc. Muy variadito para que sea lo más representativo que una entrada con experiencias personales pueda ser. Sin más dilación, allá vamos:


Ana Hermida Ruibal
PT, ES, GL > ES, GL 
Especialidad: jurídica/banca/seguros, turismo/hostelería/gastronomía, tecnología/programas informáticos/técnica y proyectos educativos


Mi primer encargo me llegó en 4.º de carrera, cuando estaba de Erasmus en Lisboa. Me lo pidió un traductor escocés que vivía en Vigo y necesitaba traductores para traducir al gallego unos relatos que había escrito. Me encontró por Internet, a través de mi página web (creo recordar), y te estoy hablando de 1998. Me quedé a vivir en Portugal y ese mismo año creé mi propia (micro)empresa en ese país y, aunque es un suicidio montar una empresa sin clientes y con gastos fijos, con mucha paciencia y restricciones (y compaginándolo con otros trabajos de docente) y, sobre todo, ganando clientes a través de otros clientes y colegas, la empresa consiguió salir adelante. Volví a España hace unos años y la mejor decisión que he tomado ha sido hacerme autónoma.



Álex González Amador
EN, FR > ES
Especialidad: Traducción audiovisual y localización, economía, música, historia y deportes


Empecé como autónomo algo después de acabar la carrera, aunque mi primer proyecto real tardó un par de meses en llegar. En ese tiempo, me dediqué a la docencia de español, traducción e interpretación y no tenía una estrategia definida de búsqueda de clientes (a la que ahora dedico una media de dos horas al día). Además, aproveché para diseñar mis tarjetas de visita y lo que sería mi futura página web que, aunque me ha dado visibilidad, no me ha ayudado a conseguir clientes. Actualmente, sigo compaginando la faceta de traductor con otras actividades.

En cuanto a la fiscalidad, de momento yo llevo todas las cuentas y, aunque Internet está lleno de información, las últimas dudas las resolvía preguntándole a otro traductor, algo que me ha resultado crucial para poder encargarme yo solo de todo.

La clave del traductor autónomo es ser constante y el boca a boca. Si conseguir los clientes es difícil, mantenerlos lo es más aún y, para ello, hay que salir de nuestro ámbito, actuar como un autónomo más, como un empresario.



Ángela García y María Zugazabeitia: Contilde (¡compis de carrera!)
EN, FR, DE, PT, IT <> ES


"Después de acabar la carrera, ambas empezamos a trabajar de profesoras en una academia de inglés, pero la idea de dar el salto como traductoras autónomas cobraba cada vez más peso, hasta que un día, un café y unas horas bastaron para tomar la decisión: montábamos Contilde.

Tras informarnos mucho y armarnos de paciencia, creamos esta empresa (que no agencia), cuya inversión inicial no superó el coste de una licencia de TAO y de la página web, que, al fin y al cabo, es tu carta de presentación. Empezamos a asistir a cursos y encuentros tanto para traductores como para otros ámbitos, algo que consideramos clave para conseguir clientes.

Es importante contarle a todo el mundo que eres traductor (con tarjeta de visita por medio), porque muchos de los primeros encargos surgen de tu propio entorno. Actualmente, un año después de la creación de Contilde, seguimos compaginando la traducción con la enseñanza y con nuestra propia formación (máster, por ejemplo), ya que tampoco dedicamos todo nuestro tiempo a la empresa. Sin embargo, creemos que el número de clientes que se puede conseguir es directamente proporcional al tiempo que se dedica a buscarlos, y nuestras expectativas para el año que viene son seguir creciendo hasta que podamos, por fin, vivir de la traducción".


Iris C. Permuy
EN, FR > ES
Especialidad: traducción audiovisual y literaria

Empecé a trabajar como traductora autónoma poco antes del último examen de la carrera y fue como empiezan las buenas novelas: con la dosis justa de casualidad y causalidad. Un familiar francés conocía al director de recursos humanos de la Unión Internacional de Arquitectos, que le comentó que buscaban traductores de español. «Mi prima acaba de terminar la carrera», le dijo. Nos puso en contacto e hice una primera traducción a modo de prueba. Debió gustarles, pues de eso han pasado más de tres años y sigo colaborando con la UIA.

A partir de entonces, mi labor como traductora autónoma ha sido intermitente, dado que he pasado algunas temporadas becada en el extranjero y, aparte de no encontrarme físicamente en España, becas la Fulbright exigen dedicación exclusiva. Estuve un año instalada en Barcelona en el que me dediqué casi en exclusiva a la traducción de una enciclopedia en colaboración con otro traductor, y desde que volví de EE.UU. he traducido manuales DIY y he subtitulado series y documentales gracias a colegas que, al recibir estos encargos, pensaron en mí.

Así pues, apenas he conseguido trabajo a través agencias, prácticamente todo ha sido gracias a compañeros de profesión y amigos. Obviamente, todavía me estoy asentando y creándome una cartera de clientes pero, para mí, el origen de mis traducciones demuestra la importancia de crearse una buena red de contactos y del valor social del boca a oreja.


Lourdes Yagüe
EN, FR> ES
Especialidades: Especialidad en jurídica, finanzas y marketing


Cuando me planteé ser autónoma, trabajaba en una agencia de traducción. Me hubiese gustado pasar más tiempo allí para adquirir más experiencia y soltura (tanto en mis traducciones como en el trato con el cliente), pero las circunstancias fueron otras y me tocó lanzarme mucho antes, a las bravas y «con lo puesto». Por lo menos, sí que me dio para aprender algo sobre el funcionamiento del mercado de la traducción, la gestión de proyectos y, por supuesto, mejoré muchísimo como traductora. Eso me sirvió para empezar con algo de confianza (aunque fuese un poquito). 

No puedo decir con detalle cómo empecé porque, para ser sincera, me he abierto paso en el más absoluto caos. No empecé con un plan estratégico bien definido sino que fui encauzando mi rumbo con cada nuevo paso que daba y siguiendo mi intuición. Eso sí, no he parado de investigar, de informarme por mi cuenta, de probar cosas… y de ahí (ya sí) fueron surgiendo oportunidades y empecé a aprender sobre estrategia, planes, marketing y demás. Aunque algunos trabajos «han venido solos», muchos otros me los he buscado yo, haciendo propuestas.

Las oportunidades también hay que crearlas. Los primeros clientes los conseguí haciendo llamadas, enviando correos y a través de contactos, tanto por parte de compañeros que me han pasado trabajo como por recomendaciones de otros clientes, de conocidos míos o de gente que he ido conociendo en diferentes lugares. Creo que con esto no le descubro nada nuevo a nadie porque, la verdad, es que no hay fórmulas mágicas, ni hay que inventar la rueda. Lo que sí hay que hacer es atreverse, tomar decisiones, trabajar y perder el miedo (¿qué es lo peor que te podría pasar?), informarse, probar, corregir lo que no funcione, potenciar lo que sí y mantener una actitud positiva.


Elisa Orellana Huhn
EN <> ES
Especialidad: marketing, ventas, publicidad, RR. HH., tecnologías de la información y la comunicación, software y videojuegos.

Comencé mi andadura como autónoma junto a mi mejor amigo en septiembre de 2014. Desde que decidimos emprender hasta que emprendimos pasaron cuatro meses en los que yo tuve pánico constantemente. Empezar de autónoma implicaba dejar mi trabajo fijo de revisora en otra empresa: «¡Adiós, nómina! ¡Hola, inseguridad!». Pero una vez sopesadas las posibilidades, no dudé en decidirme.

Entonces empezó lo difícil: arrancar. Comenzamos a publicitar que montábamos una empresa, y el boca a boca quiso que llegaran algunas traducciones. Pasé cuatro meses trabajando 40 horas semanales en una empresa y luego otras tantas en casa. Además, nos reuníamos casi todas las tardes para organizar lo que había que hacer: la web, la gestoría, el plan de empresa, una lista interminable de cosas. No conseguimos tachar todo de la lista: el tiempo voló.

Durante este año he aprendido que el autónomo debe tener varias cualidades: paciencia, perseverancia, disciplina, control. No solo para sentarse en la silla a buscar trabajo o traducir, también para saber cuándo tomarse un descanso, salir de casa o coger el día libre. También es fundamental saber que la suerte juega un papel clave: estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Lo más difícil es que nunca sabes si estás haciendo bien las cosas. Mandamos cien correos electrónicos y muchas veces no recibimos ninguna respuesta. Otros días mandamos uno y sale trabajo para un mes. Emprender da mucho miedo, no vale darse por vencido a la primera.

Hoy, sin una nómina fija, sin saber lo que voy a ganar a final de mes, ni si mañana voy a tener trabajo o si voy a tener que pasarme todo el fin de semana traduciendo, volvería a tomar la misma decisión sin dudarlo ni un momento.


Roberto Rueda
EN > ES
Especialidad: testing y localización de videojuegos, páginas web y marketing


Mi caso es un tanto particular, ya que llegué a la profesión un poco “de rebote”, porque estudié Filología Inglesa. Cuando terminé la carrera, estudié el Máster Universitario en Tecnologías de la Traducción y la Localización de la Universitat Jaime I, donde tuve mi primer contacto con la localización de videojuegos gracias a una asignatura con María Luisa Crespo. Una vez finalizado el máster, hice las prácticas en Hermes Traducciones y Servicios Lingüísticos donde, durante dos años rodeado de grandes profesionales, aprendí muchísimas cosas del sector y su funcionamiento.

Finalizado mi contrato allí, decidí volver a mi tierra para establecerme como autónomo a principios de este verano de 2014. Los inicios, no nos vamos e engañar, son difíciles. En mi caso no abundan las ofertas de trabajo ni las respuestas a los currículums enviados (aunque, como las meigas, haberlas, haylas), así que dedico mi tiempo a participar en los proyectos que puedo y quiero (ya que, aunque acabo de empezar como autónomo hay tarifas y condiciones que me niego a aceptar), y lo compagino con todos los cursos de localización de videojuegos.

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¡Muchas gracias a todos!

Como veis, no hay unos comienzos iguales. La experiencia es distinta en cada caso, pero al menos a mí me encanta saber cómo empezaron a dar pasito a pasito los que tuvieron la valentía de lanzarse a la piscina.

¡Nos vemos pronto!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Nueva plataforma de formación para traductores: @Traduversia


Quizá por la cantidad de aspectos que rodean a la traducción, la formación es uno de los ámbitos que más parece atraernos a los traductores y en el que más opciones tenemos entre las que elegir. A pesar de la amplia variedad de cursos que ya existe, Pablo Muñoz y Rafael López han decidido dar un paso más allá y crear no solo sus propios cursos, sino su propia plataforma. Se llama Traduversia y seguramente hayáis oído hablar de ella en los últimos dos días. Tan solo tiene unas horas de vida y ya ha conseguido llegar a muchos de vosotros. En la entrada de hoy quiero aportar mi granito de arena para darla a conocer aún más por una sencilla razón: porque me parece una iniciativa y un trabajo geniales.

Por ahora, los cursos a los que podéis acceder son los siguientes:

Al final de cada curso podréis acceder a una evaluación tras la que obtendréis un certificado del curso para incluirlo en vuestro CV o LinkedIn. Además de los cursos, en Traduversia también encontraréis foros y un blog en el que Pablo y Rafa irán publicando a menudo contenido interesante (como "Optimiza tu oficina para ser más productivo", "7 herramientas para crear tu propia página web", etc.). ¡Ah, y también podéis seguirles en su Twitter y en su página de Facebook!


Más allá de toda esta información, que habréis podido leer en las redes estos dos días desde su lanzamiento, el propósito de esta entrada va más allá: expresar mi admiración. Doy fe de que este proyecto tiene muchísimo trabajo detrás (¡ni más ni menos que siete meses llevaba gestándose!). Detrás de esa web se esconden cientos de pequeñas cosillas que han ido retocando para conseguir el acabado perfecto (que si el color de esa línea que separa dos secciones, que si el tono de verde de la entrada, que si el logo más arriba o más abajo, etc.).

Tanto Rafa como Pablo han puesto toda su ilusión en crear esta plataforma "por y para traductores", como ellos la definen, y doy fe de que Traduversia es el resultado de la perseverancia, la creatividad y la profesionalidad de dos traductores que han querido pasar a la acción y formar parte activa de la oferta formativa de cursos de traducción actual.

¡Desde aquí, mucha suerte, chicos! :-D





sábado, 15 de noviembre de 2014

Por qué (sí) estudiar un máster

Fuente

¡Un máster! ¡Yo! Después de darle tantas vueltas a las razones equivocadas para estudiar un máster y estar de acuerdo con reflexiones tan categóricas como "No estudies un máster", he decidido liarme la manta a la cabeza y hacer uno. ¿Por qué? Eso es de lo que trata esta entrada. Por ahora, os adelanto que el elegido es el Máster en traducción audiovisual (localización, subtitulación y doblaje) del ISTRAD.


¡Nueve meses casi justos desde esta entrada!


Es una decisión muy meditada; no son pocos los años que llevaba barajando la idea de cursar un máster de traducción audiovisual. De hecho, fue allá por 2011, mientras buscaba información sobre mi otra opción, el METAV, cuando me topé por primera vez con el blog de un tal Pablo Muñoz :), pero eso es otra historia...
 
Quería empezar a trabajar antes de decidir en qué especializarme para comprobar qué echaba en falta en mi día a día profesional y, ya de paso, ahorrar un poco. Ahora, un año y medio después de empezar a trabajar como traductora en plantilla, sé que echo de menos la creatividad y los retos que se plantean en la traducción de películas, series, cómics, etc. En realidad, mi experiencia en estos campos es la justa (la que me aportó la carrera) y precisamente por eso quiero ahondar en este ámbito. Además, este máster incluye asignaturas de localización que me servirán para reafirmar y ampliar lo que ya estoy aprendiendo en el trabajo.
 
Las razones por las que elegí este máster y no otro son varias:
  • El precio: son 1680 euros (frente a los casi 5000 que alcanza el otro que barajaba) y se puede fraccionar el pago en cuatro plazos.

  • La modalidad: por supuesto, al estar trabajando necesitaba que se pudiera cursar a distancia y, aunque es una opción que también otros ofrecen, después de ver el cronograma, me pareció que se adaptaba muy bien a mi ritmo de vida.

  • La duración: el hecho de que dure dos años hace que el ritmo sea bastante relajado (se entregan dos actividades al mes), aunque, si os interesa, también se puede cursar en un año la modalidad condensada.

  • Las materias: traducción aplicada al doblaje (series, animación, cine), problemas de corrección idiomática, técnicas de subtitulación, localización, etc. Además, también se aborda la realidad de la traducción audiovisual en la actualidad.


  • Las combinaciones de idiomas: este máster ofrece varias combinaciones de idiomas, una opción que me parece muy interesante para que lo puedan cursar traductores nativos de distintas lenguas:













Por todo esto, después de darle muchas vueltas a distintas opciones, comparar planes de estudios, precios, etc., me he decidido por este máster, que empieza en cuestión de horas. ¡Además, ya sé de algún traductor que tendré de compañero en esta nueva etapa! ¿Y vosotros? ¿Qué razones os han llevado a estudiar o no un máster? ¿Por qué ese y no otro? ¡Os animo a comentar!

Por cierto, para los que estéis dudando entre el ISTRAD y el METAV, como me pasaba a mí, aquí os dejo el vídeo comparativo que hizo Pablo.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Cómo ir preparando tu entrada en el mercado laboral (Entrada mía publicada en el blog OPEM)

Hace unas semanas un paisano bloguero, José J. Alonso, autor de http://www.orientacionparaelempleo.com y al que conocí de casualidad por Internet, me propuso que escribiera una entrada para su blog (que, por cierto, me parece escandalosamente bueno), así que allá que fui, a dejar mi granito de arena en ese ámbito que tanto me gusta que es la orientación (de hecho, acabo de crear DBAU, otro blog, esta vez para los estudiantes de bachillerato que pronto pasarán a la universidad). Sin más dilación, por aquí os dejo mi entrada:
 
 
 
Cuando alguien ya ha abandonado la universidad y aconseja a un estudiante “aprovechar al máximo” la etapa universitaria, uno piensa automáticamente en disfrutar de la libertad que supone no tener cargas económicas y de disponer de su tiempo libre. Sin embargo, detrás de esta frase se esconde otra faceta más práctica y enfocada a otro tipo de disfrute: aprovechar la etapa universitaria para ir “abriendo boca” respecto al mundo laboral para que no te pille desprevenido llegado el momento.
 
No son pocas las personas que exprimen al máximo la dulce época de las aulas hasta el extremo de que el momento de buscar empleo se les echa encima antes de lo previsto. Una de las razones, además de creer que el momento nunca llegará, es el pesimismo inaudito que prodigan los medios. Si te dejas amilanar y recurres al “con la que está cayendo” y “las cosas están muy mal”, posiblemente entres en el saco de los que rechazan la idea de buscar trabajo porque “total, no voy a encontrar nada”. Pero debes saber algo: hay otro saco en el que, personas con la misma realidad ante ellos que tú tienes, deciden prepararse antes de terminar sus estudios precisamente para que el mercado y las circunstancias no les pillen tan vulnerables como uno sale de la universidad si no se ha movido antes. 
 
Por eso, como te puedes imaginar, yo soy partidaria de interpretar la etapa de estudios como un regalo para ir planificando cuáles serán nuestras opciones, qué queremos hacer, cómo queremos conseguirlo, a qué estamos dispuestos para lograr ese objetivo, etc. Recuerda que aplazarlo o evitar pensar en ello no evitará que el momento llegue. Lo primero que debes hacer es hacerte DOS preguntas. Sí, solo dos:
 
  • ¿Quieres seguir estudiando o empezar a trabajar? En el caso de querer seguir estudiando, ¿por qué? No será una forma de prolongar la etapa universitaria y postergar la entrada en el mundo laboral, ¿verdad? Si es así, ojo a las razones equivocadas para estudiar un máster. Si, por el contrario, tienes claro que quieres especializarte en X para entonces dar tus primeros pasos, adelante.

    Cuando se va acercando el abismo del final de la carrera, a muchos les entra el pánico y deciden estudiar un máster por pura inercia con la “excusa” de estar mejor preparados (a veces no tienen claro ni en qué les gustaría especializarse, pero piensan que en el CV quedará muy bien el título). Si no estás seguro de lo que quieres hacer, lo mejor es que vuelques tus esfuerzos en buscar un trabajo y conocer tu sector. Además, ponerte a trabajar no implica descartar la idea de volver a estudiar más adelante (ahora que hay másteres online, por ejemplo). No olvides que pocas cosas te hacen pisar más sobre seguro que empezar a trabajar para darte cuenta de lo que te gusta y lo que no. Una vez toques una o varias ramas, te darás cuenta de si te apetecería dedicar los próximos años a trabajar en ella.
 
  • Si decides que lo que quieres es dar el gran salto y empezar a trabajar, ya tienes una decisión sólida sobre la que dar los siguientes pasos:

    • Estudia tu sector. ¿Qué se pide? Mira ofertas de trabajo de todo tipo y observa qué tienen en común. ¿Piden inglés? Es el momento para sacarte un título (aquí puedes ver cómo me saqué el Proficiency por mi cuenta). ¿Qué características comparten todas las ofertas? De todos los requisitos, probablemente lo que te eche para atrás sea que, como la pescadilla que se muerde la cola, piden experiencia; experiencia que no puedes adquirir si nadie te da una primera oportunidad. Es una realidad complicada, pero es una realidad a la que todos nos enfrentamos al principio. Adopta, pues, la postura de quienes están en el saco de los que están dispuestos a lanzarse a la piscina y superar los obstáculos que se tercien: “Partiendo de la base de que piden experiencia y yo no la tengo… ¿cuáles son las cartas que puedo jugar?”.

      Puedes jugar varias cartas. En primer lugar, y dado que tienes tiempo porque aún estás estudiando, analiza cómo puedes adquirir experiencia antes de llegar a un Empleo con mayúsculas. ¿
      Voluntariado? ¿Cursos con opción a prácticas? ¿Congresos o eventos en los que puedas contactar con gente que te pueda servir de contacto? ¿Estudio online con páginas tipo Coursera y MiríadaX? Estudia tus opciones de adquirir experiencia mientras estudias. Busca las empresas que te interesen (si quieres trabajar por cuenta ajena) o a qué clientes te quieres dirigir (si quieres trabajar por cuenta propia) y estudia qué valoran y requieren.

    • Estúdiate tú. ¿Cuáles son tus puntos fuertes y débiles? Si eres tímido, no querrás estar de cara al público; si te agobias con facilidad, no querrás aceptar un trabajo en el que busquen a alguien que sepa trabajar bajo mucha presión; si eres casero, no querrás optar a un trabajo que pida disponibilidad para desplazarse a menudo.
 
Aquí volvemos a lo que decíamos antes de analizar a qué estás dispuesto para conseguir tu objetivo. Una cosa es no tirarte de cabeza a una piscina que claramente es contraria a tus ideas y otra, rechazarlo todo porque nada se adapta exactamente a tu personalidad o circunstancias. Quien algo quiere algo le cuesta y a trabajar se aprende trabajando. Puede que te sorprendas de lo que eres capaz.

En cualquier caso, la personalidad de cada uno es un mundo y en lo que te debes centrar es en qué puedes ir haciendo en este ámbito: por ahora, con saber qué estás dispuesto a sacrificar, qué te ves capaz de ofrecer y qué límites vas a ponerte, es más que suficiente. Por ejemplo: “Creo que se me da bien explicar X, así que me veo capaz de trabajar de cara al público en X aunque me cueste, pero no estoy dispuesto a salir de mi ciudad”. Ahí ya estás marcando tus límites (no salir de tu ciudad), lo que estás dispuesto a sacrificar/superar (tu miedo a atender en público).
 
Una vez adoptes esa postura, ya sabes qué tipo de trabajo va más contigo y las condiciones que te harán descartar un posible trabajo. Porque recuerda que no se trata de optar a cualquier trabajo por el hecho de trabajar y romper con las horrorosas estadísticas, sino de que ese primer empleo te resulte lo más atractivo posible, dentro de las posibilidades (estás empezando), para que te sirva para conocer por dentro el sector, lo que te gusta, etc. Si sales escaldado por no haber elegido bien dónde meterte, será contraproducente.
 
    • Deja que te estudien a través de Internet/redes sociales. Por suerte, en esta época tenemos a nuestro alcance cualquier tipo de información. Si no la encuentras, es que no la has buscado bien. Tener presencia en Internet es importante, aunque hay distintos niveles y no todo el mundo está dispuesto a todo. Por eso, yo distingo entre tres niveles de presencia:
 
i.      Nivel básico: Es el que, te guste o no, debes tener. Se trata de dos factores básicos: estar en Google y tener un CV atractivo a la vista de quien lo busque. Primero, prueba a buscar tu nombre completo. ¿Qué aparece? Si el primer enlace es tu perfil de LinkedIn o una página de About.me, vas por buen camino (y siempre puedes mejorar más aún tu presencia). Si no aparece nada concreto, ponte las pilas. Posicionarse en Internet lleva tiempo y, por suerte, tú aún lo tienes. Créate un perfil y diseña un CV atractivo. El currículum del recién licenciado ha de ser impecable y estar muy meditado para maquillar la falta de experiencia.
 
 
ii.      Nivel medio: Tener más que un perfil profesional, como una cuenta de Twitter o una página de Facebook en la que, quien te busque, pueda saber más sobre ti (cómo escribes, cómo te expresas, a qué le das importancia, cómo gestionas tu tiempo…). Aunque no te des cuenta, hay mucho que uno puede inferir al ver algo más que un CV. Ya para empezar, si tú tienes una red social que otra persona no, ya tienes más posibilidades de que te encuentren y, por ende, te conozcan. Esto es positivo siempre y cuando des una imagen profesional en ella, claro.
 
 
iii.      Nivel avanzado: Estar presente en distintas redes, ofrecer distintos perfiles y escribir un blog. Ojo, escribir un blog es una buena herramienta para darse a conocer siempre y cuando seas constante, escribas contenido de calidad, bien escrito, relacionado con tu sector y en el que te muestres humilde (como estudiante, no puedes vender humo; eso causaría el efecto contrario en quien te encuentre).
 
 
Como ves, los momentos previos a la entrada en el mundo laboral pueden ser mucho más llevaderos si te lo tomas con calma y no se ven influidos por que se apodere de ti el agobio de “y ahora qué hago” en junio/septiembre. Lo más importante es recordar que, como he dicho antes, no pensar en ello no evitará que el momento llegue. Muévete antes de acabar la carrera. De ti depende que el momento te pille preparado o en tu caparazón. ¿Con qué opción te quedas?

sábado, 20 de septiembre de 2014

"¿Cuántas palabras traduces al día?"

No hay mal que por bien no venga ni debate que no me inspire una entrada :-)



El número de palabras que un traductor profesional traduce al día varía en función de muchos factores que, a menudo, no se tienen en cuenta cuando uno se aventura a realizar una estimación. Para responder a esta pregunta, a mí me gusta hablar de las palabras "netas" (las que quedan listas para entregar), no las "brutas" (las traducidas pero no revisadas). Es decir, que si afirmas hacer 3000, puedas entregar el proyecto al cliente en ocho horas (o lo que dure tu jornada) y garantizar un buen resultado, no que ya has hecho 3000 y "solo" falte pasarle el corrector (luego hablaré de por qué esas comillas). En mi opinión, los principales factores que determinan el número de palabras que uno puede traducir al día son los siguientes:

  • El nivel de dificultad del texto. No es lo mismo un texto médico especializado lleno de cifras, acrónimos y términos específicos que un texto corrido que prácticamente se puede ir traduciendo mientras se lee o con el que tienes mucha pericia. El proceso de documentación suele ser lo que más retrasa el proceso de traducción. De hecho, aunque tengamos en nuestra barra de herramientas enlaces directos a la RAE, el DPD, WR, IATE, Linguee o Google Books, casi siempre acabas buscando más...

  • El par de idiomas. Ya sabemos todos que "lo suyo" es hacer traducciones directas de tu lengua B o C (como yo las inversas no las contemplo, no entro en opinar sobre el ritmo de palabras que se alcanza en ese supuesto). Se suele tardar más en traducir de la lengua C por una razón muy sencilla: no solemos manejar la referencia ni la documentación con tanta soltura como en nuestra primera lengua (diccionarios, webs, glosarios, etc.) y hay que releer más veces el original para asegurarnos de haberlo entendido.

  • La herramienta utilizada. Desde luego que traducir directamente en Word no es lo mismo que usar una herramienta TAO que te propague las traducciones, te muestre resultados de la memoria o incluso te autocomplete las palabras (como AutoSuggest).

  • Tu nivel de concentración. Creo que, junto al nivel de dificultad del texto, la concentración es el factor más importante a la hora de estimar una cantidad de palabras traducidas al día. Cuando es máxima, a menudo las palabras parecen escribirse solas y te vienen los términos a la mente con una rapidez pasmosa.

  • Los procesos posteriores a la traducción. El paso posterior a la traducción suele ser largo y, a menudo, tedioso. El proceso que se sigue para garantizar la calidad es tan importante como la traducción en sí; si el resultado es pésimo, de nada sirve las palabras que hayas traducido. Estos son algunos de los pasos posteriores a la traducción: 
    • Autorrevisar.
    • Pasar el corrector de Word (básico pero fundamental).
    • Pasar los programas de control de calidad pertinentes para garantizar la coherencia, comprobar dobles espacios y la correspondencia de las cifras, etc.
    • Comprobar las etiquetas (y los espacios previos y posteriores).
    • Asegurarse de que se ha seguido la guía de estilo específica del cliente o se han utilizado los términos que pedía.
    • Asegurarse de que se ha sido coherente con el trato tú/usted.
    • Volver a pasar el corrector de Word. Sí, otra vez. Después de todos los cambios y comprobaciones que quizá hayas hecho, merece la pena dedicar unos minutos más a asegurarte de que no hay errores básicos. Pocas cosas hay que den tanta rabia como encontrar errores que se detectan con el corrector...

A esto habría que sumarle posibles problemas que se tengan con el ordenador o el programa. Con reiniciar, que tarde en guardar el archivo por lo que ocupa, etc., ya estamos dedicando más tiempo del previsto. En definitiva, resulta muy difícil especificar cuántas palabras se traducen al día y, sobre todo, hay que tener en cuenta que los recuentos de palabras distinguen entre fuzzies, 100 %, no matches, etc. Si nos limitamos a mirar cuánto hemos traducido sin fijarnos en nada más, podemos hacernos una idea muy equivocada.

En cualquier caso, el número de palabras que cada uno puede traducir al día es un asunto delicado y personal en el que muchos prefieren ser cautos y otros... no tanto. Lo importante es que cada uno tenga la conciencia tranquila, sepa que está entregando un trabajo profesional y, sobre todo, que te vuelvan a llamar. Mientras eso se cumpla, lo demás importa poco. Como dijo Ivars Barzdevics, traductor de Dragon Ball, el año pasado en el Mangafest de Sevilla, "traduce como si cada proyecto fuera el proyecto de tu vida" :-).

lunes, 8 de septiembre de 2014

Cómo ha cambiado el sector 2.0 de la traducción en los últimos 2 años


Dicen que el mundo de la traducción está saturado.

Y yo a veces me pregunto quién lo está más, si el sector o quienes lo forman. Temas como el intrusismo, las tarifas bajas, la presencia en las redes sociales, los anónimos cobardes y las cuentas falsas hacen que, en ocasiones, esta parte del sector parezca violenta, agresiva y opresiva. ¿O acaso tú no te has dado cuenta…? Si no es así, deja que te explique mi visión, ahora que no ha pasado nada concreto y mi opinión no se puede interpretar como una reacción “en caliente” a ninguna realidad trol.

Todo parece haber cambiado en cuestión de un par de años (que es, al menos, cuando yo empecé a moverme por esta esfera 2.0) o, mejor dicho, todo parece haberse desmadrado. Ahora parecemos estar inmersos en una época incierta en la que ya no se aplaude lo que hasta hace unos meses sí, donde dar ponencias ha pasado de aportar disfrute a infundir miedo a algunos ponentes, por el exceso de críticas a las que luego se enfrentan, y donde muchos prefieren no dar un paso en falso que nos cueste un disgusto, una discusión o un malentendido venido a más y alimentado por anónimos.

Pero, ojo, no olvidemos que esto no es sino un gran foro, en este caso digital, donde cada uno tiene su vida y “lo único” que comparte es una profesión. Y lo que no comparte, no se conoce, lo que no quiere decir que no exista. El hecho de que un alto porcentaje de profesionales de la traducción trabaje por cuenta propia y encima delante de un ordenador hace que nuestro sector se preste mucho a la interacción online. Una interacción que, por desgracia, últimamente no siempre es positiva y se expone a muchos roces cibernéticos. Roces que, muy probablemente,  no ocurrirían en persona por dos sencillas razones: porque en la vida real tienes la opción de no acercarte a quien no quieres (a diferencia de redes tipo Twitter y blogs) y porque por escrito todo puede ser distinto y muchos, con la tradicional educación 1.0, se pensarían dos veces las cosas antes de decirlas.

Esta entrada no tiene otro objetivo que el de expresarme, sin más. Como en los viejos tiempos. Como cuando te creabas un blog porque sí para decir lo que quisieras, sin segundas. Esta entrada es para recordar a quienes han llegado hace poco a este mundillo 2.0 que esto no siempre fue así, que antes lo habitual en los foros era debatir, no pegarse; que antes lo normal en las conferencias era informarse, no buscar las cosquillas ni criticar al ponente por la espalda; que antes lo normal era que los trols fueran entes aislados, no una opción más de soltar teóricas verdades subjetivas.
 
Un brindis por la traducción 2.0 de antes, la sana. Por que vuelva.

¡Chin chin!

miércoles, 13 de agosto de 2014

Ikonet, un diccionario visual muy útil para traductores

Estaréis de acuerdo conmigo en que la búsqueda infructuosa de glosarios y diccionarios es de lo más desquiciante que un traductor se puede encontrar. Por no hablar de cuando buscamos una imagen del elemento que queremos traducir, especialmente para traducciones técnicas. Hoy os quiero hablar brevemente de un recurso que quizá no conozcáis y que espero que os pueda ayudar en vuestra labor en algún momento. Se trata de Ikonet, un diccionario visual que os puede resolver la papeleta en ciertas situaciones. También hay versión en inglés y en francés.
La página se organiza por temáticas muy variadas:

 
Estas, a su vez, se subdividen en otras categorías. Por ejemplo, al entrar en "ciencia" vemos varias subcategorías:
 
 
El otro día preguntaba una chica en un foro de traducción sobre términos relacionados con los órganos (instrumentos), para lo que le recomendé Ikonet. En este caso encontraríamos las dos siguientes imágenes usando directamente el buscador de la página o bien poniendo en Google "órgano ikonet":
 
 
 
 
 
 
Si bien es cierto que algunas imágenes son muy simples y no aportan demasiado, otras nos pueden sacar de un apuro, no quizá porque den justo con el término que buscamos sino para, al menos, saber de qué estamos hablando y continuar nuestra búsqueda de forma más específica.
 
Por poner un ejemplo, si veo que el término que aquí se indica es "pedal de expresión", ya podré seguir avanzando en la investigación en Google con búsquedas como "pedal de expresión órgano glosario" o, mejor aún (y como yo hago a menudo), en Google Books, donde podremos escribir "pedal de expresión órgano" y se nos remitirá a un diccionario que confirma que ese es el término adecuado o a una serie de libros especializados donde podremos comprobar que efectivamente "pedal de expresión" es lo adecuado:
 
 
Hasta aquí esta breve entrada. ¡Espero que os sirva! 
 

domingo, 27 de julio de 2014

Cómo sobrevivir en un foro de traducción

Grupo de traductores noveles planteando preguntas en un foro de traducción

¿Quién no ha participado, activa o pasivamente, en un foro de traducción? Te asalta una duda lingüística, compartes algún enlace interesante, agradeces información, preguntas sobre tarif... No, eso mejor no. Bueno, pues sobre la situación del mercado labo... No, tampoco. Pues entonces, sugieres la creación de un colegi... Vaya, tampoco... ¿Quizá dejar caer la maldad de los filólogos que se "entrometen" y "se cuelan" en nuestro sector? Pssss.

Si te decantas por una de estas últimas opciones, probablemente recibas un aluvión de críticas y de comentarios que rozarán o caerán plenamente en la falta de educación, la descalificación y la soberbia. Si eres un traductor novel o con poca experiencia en redes y aún no te has introducido en estos mundillos, recuerda este momento en el que aún piensas que todos los traductores son seres celestiales con gran sensibilidad y respeto por sus compañeros de profesión. Como en todos los sectores, los hay que no.

Si no eres nuevo en estas esferas, ya sabrás de lo que estoy hablando. Lo mismo da uno que otro; al final todos los foros comparten una característica común: en ellos encontrarás a personas capaces de oler carne fresca y deseosas de aleccionar con dureza y superioridad a los primerizos mientras, ya de paso, aprovechan para presumir de lo mucho que ellos saben en comparación contigo. Por suerte, estas personas son las menos y por cada una que veas, te encontrarás con diez educadas y comprensivas. Sin embargo, llaman tanto la atención que parecen más de lo/las que son.

Por algo se llama Mr. Wonderful


Y ojo, que a veces uno no forma parte de ese grupo de tiburones y le sale responder de aquella manera. Las razones para que esto ocurra son varias, pero generalmente tienen que ver con que no todas las preguntas se realizan de forma educada ni las dudas son especialmente relevantes y eso puede llegar a desatar reacciones desmesuradas. No toda la "culpa" es de unos o de otros. Cada uno debe asumir su parte, pero yo me centraré en las "dianas" y daré algunos consejos para sobrevivir en un foro de traducción desde el punto de vista de quien pregunta.

  • En primer lugar, asegúrate de que tu duda no se puede resolver fácilmente buscando en Google. Plantear si "se dice X o Y" a menudo provoca respuestas desagradables porque, en realidad, la cuestión es fácilmente solucionable buscándolo en Internet. En el caso concreto que menciono, que es un ejemplo cualquiera, bastaría con escribir la duda más "Fundéu" para que aparecieran en pantalla las tan ansiadas soluciones. Las preguntas que no demuestran un interés real son de las que más crispan. Cúrratelo y evítalas. Quizá "se queden con tu nombre" y pierdas credibilidad en un futuro en algún aspecto.

  • Escribe bien. No hay nada peor que decir algo tipo "Hola me ayudan quiero estudiar un master de traduccion y no se cual gracias". Los hay que pasarán de responder (es lo suyo, yo lo hago) o quienes se frotarán las manos deseando cantarle las cuarenta a la persona que tanto esmero ha puesto en su mensaje.
 
Encontrarás a pocas personas que contesten a ciertas cosas
 

  • Sé concreto. No es un foro de asesoramiento personalizado, así que, si preguntas, por ejemplo, "qué másteres de traducción existen", probablemente no recibas respuestas o, de recibirlas, no sean muy agradables. Especifica cuál es tu duda. Además, como traductor, no debes lugar a ambigüedades...

  • Espera la respuesta y, a partir de ahí, que nada te sorprenda. Prácticamente todas las bien planteadas y específicas reciben algún comentario, ya sea nombrando a alguien que te pueda ayudar o directamente planteándote su visión. Pero... ¡ojo! La cosa no acaba aquí. No sería la primera vez que un hilo de una pregunta normal acaba convirtiéndose en un circo de insultos (por si no lo sabes aún, los insultos traductoriles no son del tipo gili******, sino más bien se basarán en analizar los mensajes del "enemigo" en busca de errores a los que sacar punta para poder desacreditarle).

    Estos hilos suelen desvirtuarse de tal forma que no hay vuelta atrás, pero tú date con un canto en los dientes si antes de armarse el lío te han resuelto la duda. No intentes poner paz, nunca funciona. Quien se tiene ganas, se tiene ganas y no hay nada que hacer. Algunos ya son viejos conocidos de este tipo de tendencia y aquello acaba pareciendo un patio de colegio dialéctico.
En definitiva, como en cualquier foro (yo he estado en varios que no son de traducción; en el que más tiempo, diez años), hay que pensarse bien lo que se dice y cómo se dice. Como todos sabemos, es difícil que no haya malentendidos cuando la comunicación no se produce cara a cara y por eso, quien esté interesado en una interacción fructífera, debe arrimar su hombro al máximo, porque, aunque parezca mentira, no todos están dispuestos.

viernes, 11 de julio de 2014

¿Cómo prepararte el Proficiency por tu cuenta?


Mi escritorio durante la preparación del CPE

Hace tiempo escribí esta entrada en la que os preguntaba hasta qué punto es necesario tener un título de inglés que acredite el nivel si te vas a dedicar a la traducción. En ella me quedó claro por los comentarios que, si no pretendes salirte de este ámbito, no es necesario sacártelo, ya que un cliente o una empresa suelen pedir pruebas de traducción, no un título de inglés.

Cuando escribí aquello descarté presentarme, pero han pasado un par de años y me ha apetecido "ponerme a prueba", algo que sabía que antes o después acabaría haciendo. Prepararme por mi cuenta este examen tan "temido" ha sido un gran desafío y, como sé que muchos estáis pensando en presentaros o, al menos, en saber a qué os atenéis si decidís hacerlo, escribo esta entrada para aportaros un poquito más de información... ¡y mis apuntes!

¡Aprobé y con nota!
 Precio y modalidades
  • Este año (2014) han sido 214 euros, cantidad a la que hay que sumar otros gastos como el material de preparación o, si nos ponemos exquisitos, el desplazamiento hasta el lugar del examen (suele ser un hotel).
  • Las modalidades son "computer-based" o "paper-based". La diferencia fundamental es la siguiente:
 
    • En la versión a ordenador escribes y borras cuanto quieras en la parte del writing, mientras que en la de papel tienes que hacer el típico borrador para entregar una versión final limpia (y encima no se permite llevar típex ni bolis borrables).
 
    • En la versión a ordenador el listening lo haces con cascos, mientras que en la tradicional dependes de los altavoces de la sala (que suelen probar varias veces, pero no deja de ser peor).
 
    • En la versión a ordenador, los resultados del examen salen en dos semanas, mientras que para la tradicional tardan bastante más (un mes y pico).
Yo lo hice versión tradicional porque no me ofrecían la otra en las fechas que me interesaban.


Materiales de preparación

Hay mil, aunque como en 2013 cambió el examen para conmemorar los 100 años de su nacimiento, ahora se han actualizado muchos de los libros de preparación y otros tantos se han quedado obsoletos porque algunos ejercicios han cambiado. Los libros que yo he utilizado son los siguientes (a los que hay que sumar todo el material que se puede encontrar en Internet, como pruebas de exámenes, diccionarios online, vídeos de YouTube que luego mencionaré, etc.):


 
¿Por mi cuenta o en academia?

Esta entrada está dirigida a quien se lo quiera preparar por su cuenta porque, doy fe, es más que factible si eres relativamente constante (yo me puse a tope realmente dos semanas antes, para ser sincera). Lo malo de prepararse en academia es que no tienen tiempo para hacer hincapié en los fallos de cada uno de los alumnos que forman el grupo, por lo que no será tan individualizado como cabría esperar. Lo ideal sería practicar cuanto puedas por tu cuenta los tests (porque puedes comprobar la respuesta) y buscarte a un nativo que sepa lo que se pide en el examen para que te revisara los writing y con quien pudieras practicar el speaking. En mi caso, no opté por ninguna de estas opciones y me arriesgué a hacerlo por mi cuenta al 100 %, pero si no te sientes seguro del todo, puedes hacer lo que te digo. También tengo que decir que YouTube a día de hoy es tu mejor amigo en muchos sentidos, aunque no suele molar tanto hablar con una pantalla. ;)
 
Por supuesto, otro factor importantísimo es el económico: no me he puesto a mirar precios de academias, pero prepararos varios cientos de euros al mes (dependiendo de la ciudad, las horas a la semana, etc., pero os saldrá caro).

¿En cuánto tiempo me lo puedo preparar?

La pregunta de oro tiene respuesta gallega: depende. Como uno puede imaginar, cada persona es un mundo, tiene un nivel, unas carencias, unos puntos fuertes, unas experiencias previas, una desenvoltura, etc. que hacen imposible especificar el tiempo aproximado. Como he dicho previamente, a mí me bastaron unas tres semanas: dos fines de semana intensivos y, entre semana, la ida y la vuelta en cercanías.


Partes del CPE:

Esta es, literalmente, la versión a ordenador de mis apuntes a mano, así que es totalmente informal y "para entenderme", la versión oficial de las partes con todo lujo de detalles está aquí.
 
Reading + Use of English
 53 preguntas. 40 % del total. 7 partes:
    • Parte 1:
      • Texto con 8 huecos (tienes que elegir entre las opciones que te dan)
      • Especial atención en las preposiciones, que nos pueden guiar en caso de dudar por qué término decantarnos
      • MUESTRA

    • Parte 2:
      • Texto con 8 huecos (no te dan opciones entre las que elegir, tienes que deducir)
      • Especial atención en la palabra previa y la posterior al hueco que debemos rellenar; se ve mucho más claro
      • MUESTRA

    • Parte 3:
      • Texto con 8 huecos (te dan el principio de la palabra)
      • Especial atención al tipo de palabra (adverbio, adjetivo...) y si es negativo o positivo (cuando pensamos que ya lo tenemos, resulta que estamos diciendo lo contrario a lo que se refiere el texto, no olvidéis que puede ser negativo)
      • MUESTRA
 
    • Parte 4: La más complicada, para mí. "Key Word transformation": te dan una frase y debes decir lo mismo en la que escribas, incluyendo siempre la palabra que te dan y en un máximo de siete palabras (aparte de las que te dan)

    • Parte 5: Leer un texto largo y contestar a varias preguntas multiple choice. Cuidado, se trata de entender el trasfondo del asunto; jugarán a poner sinónimos para despistar

    • Parte 6: Reordenar párrafos de un texto para que sea coherente (hay que fijarse en pronombres y otras pistas que te den la pista sobre qué párrafo va dónde)

    • Parte 7: Identificar un texto (o varios) precedidos de una serie de frases que definen la idea de cada texto

Writing
Dos partes. 20 % del total. 
¡CONSEJOS! (Vídeo maravilloso y oficial, me sirvió muchísimo)
    • Parte 1: Leer 2 textos de 100 pal cada uno. Escribir ensayo (240-280 pal) que resuma los puntos clave, evalúe los argumentos y en el que expreses tus ideas propias

    • Parte 2:
      • Preguntas 1-4: elegir un fragmento y escribir sobre él (letter, article, review, etc.)
      • Pregunta 5 (opcional): escribir sobre uno de los dos títulos que te dan ("set texts")
      • MUESTRA
 
Listening
Cuatro partes. 20 % del total.
 
    • Parte 1: Cuatro fragmentos independientes de 1 minuto cada uno. Responder dos preguntas multiple-choice sobre cada fragmento
    • Parte 2: Escuchar monólogo (3-4 minutos) y rellenar huecos sobre lo escuchado con una a tres palabras
    • Parte 3: Escuchar diálogo (3-4 minutos). 5 preguntas multiple-choice
    • Parte 4: Escuchar cinco monólogos, cada uno sobre un tema (35 segundos cada uno). Identificar cada orador con una de las opciones que te dan

Speaking
Tres partes. 20 % del total. 16 minutos entre 2 examinados.
Se hace en parejas. 2 examinadores (un interlocutor y un asesor)
Suele hacerse en un día anterior al resto de partes
 
    • Parte 1 (2 min.): Conversación entre interlocutor y cada candidato con preguntas como "How important is the Internet for you?" o "Are you an organised person?"
    • Parte 2 (4 min.): Mirar fotos, hablar sobre ellas e interaccionar con el compañero para tomar una decisión sobre lo que te pregunten.
    • Parte 3 (10 min.): El examinador te da una tarjeta con unas preguntas e ideas y tú tienes que hablar sobre ello. Luego el compañero y, después, se inicia un pequeño debate entre los dos examinados.
 

MIS APUNTES + CONSEJOS
  • He subido aquí mis apuntes de vocabulario y estructuras, los que fui tomando durante mi preparación. Siento que no estén estructurados por tipo (collocations, idioms, phrasal verbs...), pero tal cual lo dejé se ha quedado :-P. Como podréis comprobar, son "auténticos", en el sentido de que escribí lo que a mí me resultaba más útil en ese momento: a veces me bastaba con apuntar la estructura sin su traducción (porque lo que necesitaba era recordar una preposición, por ejemplo), otras el equivalente aproximado, etc. Espero que os sirvan ;)
 
  • WRITING: No escribas una versión en sucio completa. Prepárate un único borrador y mejor esquemático (tipo brain storming) que redactado porque si no, no te da tiempo. Es donde se pone a prueba tu capacidad de concisión.
 
  • SPEAKING: No pares. Incluso si te quedas en blanco (a mí me pasó), vuelve al ruedo aunque sea pidiendo que te repitan la pregunta. El tiempo pasa hables o no, y cuanto menos lo hagas, peor. Juega tus cartas y no te metas en estructuras complicadísimas si luego no vas a saber salir de ellas. Mejor más sencillo y bien que enrevesado y a medias.
 
  • USE OF ENGLISH: No te líes. A veces la respuesta más simple es la más acertada. Ten siempre en cuenta el contexto donde aparece el hueco que tienes que rellenar. Puede parecer que en un hueco valdrían tres o cuatro opciones, pero sigue buscando hasta que te des cuenta de que solo vale una por la razón que sea.
 
  • LISTENING: No te atranques. Si no sacas un hueco, que así sea, pero que eso no te impida continuar escuchando atentamente el resto.
 
  • READING: No te engañes, no todos los párrafos valen en todos los lados y la clave está en buscar las palabras (pronombres, adverbios) que hacen referencia a la parte anterior.

Y hasta aquí esta entrada que tantas ganas tenía de escribir. Tengo que confesar que empecé a escribirla cuando comencé a prepararme el examen con la intención de irla completando con lo que fuera viendo sobre la marcha... Quizá no habría visto la luz si no hubiera aprobado, pero afortunadamente no ha sido así, por lo que... ¡aquí la tenéis! :)

¡Hasta pronto!